soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA INTENCION EN LA PRACTICA DE YOGA.


Un hombre que ha renunciado al fruto de sus acciones está siempre contento y libre de toda dependencia; y sabe que, aunque interviene en la acción, él no actúa.
Bhagavad Gita IV.20

El objetivo que guía una acción se denomina intención. 
Hacer algo intencionadamente es lo mismo que actuar a propósito. Actuar a propósito significa que actúas de forma consciente.
 Prestar atención es actuar de forma consciente, actuar de forma deliberada hacia un objetivo.
 Se dice que aquellos que creen en las casualidades no prestan atención. Es muy importante mantener una intención elevada durante la práctica de yoga porque aquello que determina el resultado de cualquier acción es la intención subyacente. 
La intención que pongas en tu práctica determinará los resultados, puedes obtener simplemente fuerza y elasticidad a nivel físico, o alcanzar equilibrio y armonia en todo tu ser.

Hace poco salio  en internet un articulo  sobre la gran popularidad que está alcanzando el yoga en todo el mundo.
 Según las estadísticas, los principales motivos para practicar yoga son : ganar flexibilidad, perder peso, incrementar el tono muscular, aliviar el dolor de espalda, mantenerse vital, joven y reducir el estrés.
 La gente no menciona como objetivo lograr la iluminación, acercarse a Dios o contribuir a la felicidad y libertad de otras personas.

Al yoga no le importa por qué practicas ni cuáles son tus motivos.
 El yoga te dará cualquier resultado que te prepongas si practicas lo suficiente.
" Lo que sea que estés pensando mientras desarrollas una acción, determinará el resultado de esa acción".
 Te conviertes en aquello que contemplas. Si quieres que el yoga (la práctica) te acerque al  objetivo, o a la  la iluminación, entonces la intención subyacente durante la práctica tiene que ser practicar Yoga. No vas a alcanzar Yoga, el objetivo, de forma accidental: debes desearlo con todo tu ser.

Yoga significa iluminación o unión con el Ser superior. Así como cada persona tiene que encontrar su propia manera de relacionarse con Dios, cada uno de nosotros también tiene que hallar la forma de expresar una intención elevada.
 Ofrecer tu práctica a Dios es una forma de expresar una intención elevada. Para muchos eso es mucho pedir.
 Otra opción es ofrecer la práctica a tu guia. Cuando deseas a tu guia  la iluminación, estás dedicando los esfuerzos de tu práctica hacia ese objetivo. Eso te permite dejar de pensar en ti mismo(a).
 Otra forma de establecer una intención elevada es dedicando la práctica a cualquier persona que conozcas, porque cuando nos enfocamos en los demás en lugar de centrarnos  en nosotros mismos despertamos la compasión, causa y fuerza impulsora de la iluminación.
 En el estado de iluminación uno logra descubrir la Unidad, no hay lugar para la otredad. Así que si puedes encontrar la forma de establecer una intención elevada para la práctica que te ayude a superar la preocupación por tu pequeña personalidad, ese camino te guiará hacia el Yoga.
 En la tradición de Jivamukti Yoga por lo general establecemos la intención de la clase cantando “Lokah Samastah Sukhino Bhavantu” y luego explicamos su traducción: “que todos los seres sean felices y libres, y que todos los pensamientos, palabras y acciones de mi propia vida contribuyan de alguna manera a la felicidad y libertad para todos”.
 El Bhagavad Gita enseña que aquel que desee alcanzar Yoga debe renunciar a los frutos de sus acciones. Esto no quiere decir que no hagas las cosas a propósito, o que no establezcas la iluminación como objetivo. Un practicante de yoga sabio tiene fe en Dios y sabe que su mayor deber es actuar con la máxima integridad, de forma totalmente desinteresada, sin estar preocupado por el resultado de sus acciones. Eso se lo deja a Dios.

Sharon Gannon.

texto tomado de la pagina de Rafael Cervantes. 
   

sábado, 15 de febrero de 2014



TEXTO  ESCRITO POR  PEMA CHODRON.

Practicar la meditación sentado cultiva la bondad incondicional y la compasión, las cualidades relativas de la bodichita (chita=mente o corazón,o actitud; bodi= despierto, iluminado, o totalmente abierto). Nos permite acercarnos más a nuestros pensamientos y emociones para entrar en contacto con nuestro cuerpo. Es un método para cultivar una incondicional amistad con nosotros mismos y para abrir la cortina de la indiferencia que nos separa del sufrimiento de los demás. Constituye nuestro vehículo para aprender a ser realmente afectuosos.

Poco apoco, a través de la meditación, empezamos a notar que hay espacios entre nuestro diálogo interior. Mientras estamos hablando constantemente con nosotros mismos, experimentamos una pausa, como si despertáramos de un sueño. Reconocemos con claridad nuestra capacidad para relajarnos, el espacio, la ilimitada consciencia que existe ya en nuestra mente. Experimentamos momentos de vivir el presente que son sencillos, directos y despejados.

Este volver a la inmediatez de nuestra experiencia constituye el aprendizaje de la bodichita  incondicional . Al estar simplemente aquí, nos relajamos cada vez más a la abierta dimensión de nuestro ser. Es como salir de un mundo de fantasía y descubrir la simple verdad.

Sin embargo, no tenemos ninguna garantía de que meditar sentados nos aporte algún beneficio, ya que podemos practicar durante años sin penetrar en nuestro corazón y  en nuestra mente, si usamos la meditación para fortalecer nuestras falsas creencias: para que nos proteja del malestar que sentimos; para cambiar; o para cumplir nuestras  esperanzas y eliminar nuestros miedos. Y esto nos ocurre al no comprender bien por qué practicamos.

¿Por qué meditamos?, es una pregunta que es bueno hacerse. ¿Por qué hemos de preocuparnos en pasar un tiempo a solas con nosotros mismos?.
En primer lugar, es conveniente comprender que la meditación no sólo sirve para sentirnos bien. Creer que meditamos con este fin es estar abocados al fracaso. Cada vez que nos sentamos a meditar, todos suponemos que no lo estamos haciendo a la perfección, incluso el meditador más avezado experimenta algún tipo de dolor psicológico y físico. La meditación nos muestra tal como somos, con nuestra confusión y nuestra cordura. Este hecho de aceptarnos tal como somos se llama maitri, es mantener una sincera y directa relación con lo que somos…”

TOMADO DEL BLOG:  Silenciosa mente.