sábado, 10 de octubre de 2015

porque meditar

Tienes inteligencia y sentido común, pero no meditas con regularidad para aclarar tu mente.

Cuando no meditas con regularidad , la fuerza combinada de tu subconsciente y tus pensamientos te atrapa.
 Cuando el subconsciente se engancha con el juego de la mente se produce una combinación que es el origen de las intrigas mentales y de la mayoría de tus patrones de auto-derrota. 
Necesitas el hábito de relacionarte con tu mente. Necesitas sentarte con tu mente indagar y revisarla, pulirla y dirigirla.
No necesitas invitar a un enemigo o llamar  mala suerte por  tener problemas en tu vida. Ya estás en problemas cuando dejas a tus intrigas mentales sueltas y sin freno.
 Si tu inherente creatividad expande esa intriga, tu mente la hará girar, la agrandará y la esparcirá por todas las direcciones. 
Esa intriga tejera  tus palabras y permeara tus acciones entonces proyectará esas palabras a cada parte de tu mente.
 El resultado es que pierdes de vista la realidad y te vuelves superficial.
 Pierdes el poder de la indagación . Pierdes la inocencia. No hay nadie que te salve de ese lío excepto tú mismo.
Tu habilidad para meterte en problemas te fue dada al mismo tiempo que tu habilidad para sobresalir y ser grandioso. 

Yogi Bhajan

jueves, 30 de julio de 2015

La verdadera amistad

trascience intimidad o distancia.



Entre encontrarse o no encontrarse
no hay diferencia.



En el viejo ciruelo,

ya completamente florecido,


la rama sur 

contiene toda la primavera,

la rama norte

contiene toda la primavera.








Issan Dorsey "Asentarse en la cercanía"

miércoles, 13 de mayo de 2015

la sabiduria del amor compasivo. Pema Chodron.

“LA SABIDURÍA DEL AMOR COMPASIVO”

“... Recuerdo muy claramente el momento de mi vida cuando leí “Alicia en el País de las Maravillas”, Alicia se transformó en mi heroína porque se cayó dentro de un agujero y simplemente se dejó caer. No se agarró de los bordes, no estaba aterrorizada tratando de parar la caída; simplemente se dejaba caer y observaba las cosas mientras lo hacía. Luego, cuando aterrizó, estaba en un lugar nuevo. No se refugió en nada. Yo quería ser como ella porque yo me acercaba al agujero y gritaba, me retiraba, no quería ir a ningún lugar en donde no hubiera una mano de la que aferrarme.

En toda vida humana nacemos solos. Pasamos por el canal de parto solos, y luego salimos solos, y comienza un proceso completamente nuevo. Cuando morimos, morimos solos. Nadie va con nosotros. El viaje que hacemos, más allá de las creencias que tengamos sobre ese viaje, se realiza solo. La idea fundamental es que entre el nacimiento y la muerte estamos solos.
...de modo que tenemos que estar dispuestos a saltar del nido, nos sintamos o no preparados para ello, es como atravesar los ritos de la pubertad para convertirnos en adultos sin una mano que nos sostenga. La única forma de comenzar el verdadero viaje de la vida es sentir el amor compasivo y el respeto por nosotros mismos y luego saltar.
De algún modo nunca llegaremos a sentirnos 100% seguros como para decir: “He tenido mi cuna nutricia, se ha completado, de modo que ahora puedo saltar”. En realidad se trata de desarrollar amor compasivo y continuar saltando. Encontrarnos con nuestros propios límites y con nuestro deseo de aferrarnos a algo, y ver que hay más amor compasivo, más respeto por nosotros mismos más confianza que necesita ser reconocida y luego de trabajar en ello, simplemente seguir saltando.
Cultivar la apertura y un gran corazón que nos permitan ser menos y menos dependientes. Podríamos decir: “deberíamos dejar de ser dependientes” pero ese no es el punto. El punto es que comenzamos por el lugar en el que estamos, observamos al niño que somos y no lo criticamos. Comenzamos a explorar, con mucho humor y generosidad todos los lugares en donde nos aferramos y cada vez que lo hacemos decimos “Ah! aquí es donde con mi atención, mi conciencia y todo el trabajo, mi vida entera se transforma en un proceso de aprendizaje sobre cómo hacerme amigo de mi mismo”
Por otro lado, esa necesidad de aferrarnos, de tomarnos de una mano, ese llamado a mamá nos indica que ese es el borde de la cuna. Dar un paso allí mismo, saltar, se transforma en la motivación para cultivar una compasión amorosa. Nos damos cuenta de que si podemos dar un paso a través del portal, avanzaremos, seremos mas adultos, mas completos, mas enteros.
En otras palabras, el único real obstáculo es la ignorancia. Cuando decimos “Mamá!” o cuando necesitamos una mano a la que aferrarnos, si nos negamos a mirar toda la situación, no podremos verla como una enseñanza, una inspiración para darnos cuenta de que este es el lugar desde el que podríamos ir más allá, donde podríamos amarnos aún más a nosotros mismos. Si no podemos decirnos en este punto “Voy a mirar esto, porque esto es todo lo que necesito para continuar este viaje e ir hacia delante y abrirme más”, nos encontraremos con el obstáculo de la ignorancia.
Trabajar con los obstáculos es el viaje de toda nuestra vida. El guerrero está siempre encontrándose con los dragones. Claro que el guerrero tiene miedo, especialmente antes de cada batalla. Pero con un corazón tierno y palpitante el guerrero se da cuenta que está a punto de dar un paso hacia lo desconocido, y allí va al encuentro del dragón. El guerrero se da cuenta que el dragón es el trabajo pendiente que se presenta y que ese miedo es el que necesita ser trabajado. Básicamente estamos trabajando con nuestro miedo y con nuestra resistencia, que no son necesariamente obstáculos. El único obstáculo es la ignorancia, el negarnos a reconocer nuestra tarea pendiente.
Si cada vez que el guerrero se encuentra con el dragón dice: “Ah! Es el dragón nuevamente. No voy a encontrarme con él de ninguna manera” y simplemente se aparta, entonces la vida se transforma en una historia recurrente de levantarse a la mañana, salir, encontrarse con el dragón, decir “de ninguna manera” y luego alejarse. En ese caso nos hacemos más y más tímidos, más y más miedosos y más y más como un bebé. Nadie nos nutre, pero estamos aún en esa cuna, y nunca atravesamos los ritos de la pubertad.
Estamos despiertos, permanentemente saltando, abriéndonos, avanzando. No es fácil y está acompañado de mucho miedo, resentimiento y duda. Eso significa ser humanos, ser guerreros. Al comenzar, cuando dejamos la cuna, estamos dentro de una hermosa armadura porque de algún modo estamos bien protegidos y nos sentimos seguros. Cuando atravesamos los ritos de la pubertad, nos quitarnos la armadura que ilusoriamente nos estaba protegiendo, y nos damos cuenta de que de hecho nos estuvimos defendiendo de estar plenamente vivos y despiertos. Entonces avanzamos, nos encontramos con el dragón y en cada encuentro nos muestra que aún hay un poco más de armadura para quitarnos, especialmente la que cubre el corazón. Nos conectamos con el coraje y el potencial de la valentía, de quitarnos toda la armadura que nos cubre. Estamos despiertos y nos pasaremos la vida quitándonos esta armadura. Nadie más puede hacerlo por nosotros porque nadie sabe dónde están las pequeñas costuras, nadie sabe dónde está muy ajustada,
Cada vez que nos encontramos con el dragón tenemos que quitarnos esos hilos tan ajustados, todos los que seamos capaces y vomitar con temor hasta decir: “es suficiente por ahora” Luego estamos mucho más despiertos y más conectados con nuestra esencia soltándonos y abriéndonos a nuestro mundo.
Tratar de proteger nuestro territorio, tratar de mantenerlo cerrado y seguro es sinónimo de miseria y sufrimiento. Nos deja en un lugar muy pequeño, doloroso e introvertido que se hace más y más claustrofóbico y más y más miserable a medida que envejecemos.
Confucio dijo: cuando tenemos 50 años y nos hemos pasado a vida quitándonos la armadura, hemos establecido un patrón mental que por el resto de la vida no podremos detener. Lo seguiremos quitando. Pero si a los 50 años nos hemos hecho unos expertos en dejarnos la armadura puesta entonces no importa qué, será muy difícil cambiar”
Si esto es cierto o no, me morí de miedo cuando lo leí a los 12 años y se transformó en la motivación número uno de mi vida. Decidí que crecería antes de quedarme atrapada.
La enseñanza tiene que ver con abrirnos y soltar: en nuestros vínculos, en las situaciones que nos toca atravesar, en cómo nos vinculamos con nuestros pensamientos y emociones.
Tenemos una determinada vida, y cualquiera que sea es un vehículo para despertarnos. Si estamos criando a nuestros hijos, ese es el vehículo para despertarnos, si somos actores u obreros de la construcción, jubilados u ocupados; si estamos solos o nos sentimos solos, si estamos rodeados de una enorme familia... No existe mejor situación que la que tenemos, está hecha para nosotros. Nos mostrará todo lo que tenemos que saber sobre la armadura y el salto.
La familia con la que contamos, nuestros verdaderos hermanos y hermanas son aquellas personas que están comprometidas a quitarse la armadura al igual que nosotros.
Cuando vivimos en una familia así, uno de los vehículos más poderosos para aprender a cómo hacerlo es el feedback que nos podemos dar entre nosotros.
Desde el amor nos ofrecemos la sabiduría de no caer en la auto-compasión sino que a darnos cuenta de que el sentirnos mal es una oportunidad para crecer, y que todos atravesamos esa experiencia.
Cuando alguien dice “No, me gusta esta armadura” esa es una oportunidad para decir algo sobre el hecho de que debajo de ella hay muchas úlceras dolorosas y que un poco de luz no va a doler.
Rimpoche dice:.
“La practica de cada día es simplemente desarrollar una completa aceptación y apertura a todas las situaciones y emociones de los demás y hacia los demás. Vivenciar todo completamente, sin reservas ni bloqueos, de modo que nunca nos retiremos o centralicemos en nosotros mismos.”


PEMA CHÖDRÖN

lunes, 20 de abril de 2015

Como la experiencia de practicar yoga ha sostenido mi conexion con el mundo.




En dos aspectos he basado hasta el momento  mis enseñanzas: en lo que aprendido de todos los y las  maestras de  yoga a través de las últimas dos décadas y en mis propios descubrimientos.
Desde pequeña tuve una fuerte desconexión con mi cuerpo, por diferentes motivos de tipo generacional,cultural y religioso. Esa desconexión no me permitio comprender que no era posible separar  el cuerpo de la mente y las emociones. Asi sobre-vivi los primeros 30 años de la vida. Algun dia de mucha crisis  emocional descubrí el yoga en una sesion de terapia en grupo de sicologia transpersonal y...me di cuenta de que esta , incluso en su nivel mas elemental -posturas y respiración-, podía no solo darme la opcion de re-conectar con mi  cuerpo sino permitirme  una mayor conexión con otros seres a mi alrededor. Desde el momento en que la vida decidio que fuese guia de otras personas,  me encargo de trasmitir lo que  he experimentado con esta practica.  Al  mismo tiempo sostengo toda la atencion en  las señales que envia el universo y las personas presentes en cada sesion. 
En mi opinion, un buen guia de esta practica  es aquel  que experimenta en carne propia  la dificultad en cada postura y al tiempo experimenta el bienestar al lograrla, ademas de sostener la sincronia con cada inhalacion completa y generosa hasta llegar al final de cada exhalacion . Asi, se convierte en un buen ejemplo a seguir. Es importante tambien explicar para qué y por qué se hace cada  postura. Todas las posturas tienen beneficios especificos,  por ello,  es muy  interesante irlos descubriendo con una practica a largo plazo.
la principal caracteristica de una sesion:  es el “alineamiento músculo-esquelético”, mediante el cual la alumna  despierta su consciencia corporal y, a través de ella, la emocional y mental. Esta alineacion   deja en evidencia rápidamente  limitaciones o fortalezas  físicas y respiratorias  en lo referente a flexibilidad, fluidez, apertura, equilibrio y fuerza musculo-esqueletica.
 La clave es la fluidez fisica y mental en la ejecución de la postura, la cual  se repite una y otra vez para ir adquiriendo maestría en ella y lograr así llegar a  experimentar su beneficio y dificultad  sin la guia siempre presente. 
 Cada sesion es diferente. Lo  que no varía es la estructura del método que tiene tres partes: la primera es relativamente pasiva donde músculos, huesos,tendones y ligamentos se calientan progresivamente (Yin); la segunda es activa y donde por lo general se hacen posturas que producen calor corporal (Yang); la tercera es una combinación de ambas y cuyo propósito es equilibrar las energías. El hilo conductor  es el Saludo al Sol.
Una parte de la practica del yoga:  está dirigida a la salud de la columna, a crear espacio entre las vértebras, flexibilizarla  y fortalecer los músculos,tendones y ligamentos que la sustentan.  
Finalmente esta  "El  trabajo integrador y energético" a traves de:  la visualización y el uso  de las manos , la activacion de  los Chakras (centros de energía), la práctica de técnicas de respiración (Pranayama), la relajación guiada y finalmente la meditación.

Este escrito esta inspirado en Gustavo Ponce,maestro de yoga. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Cuando Hebe Uhart llegó a Irazusta, un pueblito cercano a Gualeguaychú en la provincia argentina de Entre Ríos, el chofer del carro que la llevaba le preguntó desconcertado: “¿Y se va a quedar acá?”. El hombre probablemente tenía razón: no había mucho para ver, pero ella se quedó y publicó una crónica sobre Irazusta que apareció en su libro Viajera crónica de la editorial Adriana Hidalgo en 2011. De la visita escribió: “Lo primero que vi fue un terreno baldío, con una vaca y una oveja. Me paré a mirarlas. Un hombre que pasaba me dijo: Esa es Rosa y la oveja se llama Mariana”. No pasa mucho más. El pueblo no se incendia ni Uhart descubre a un pariente perdido. “Acá hace dos años vino un holandés de Holanda”, le comenta un habitante llamado Roque. Y la crónica termina con ese mismo tono apacible y no por ello menos intrigante que recuerda los cuentos de Juan rulfo.
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Hebe Uhart vive en el barrio de Almagro en Buenos Aires. Dice que Almagro tiene una fuerte influencia del Hospital Italiano, con hostales para los familiares de los pacientes que vienen de afuera, cafés para los médicos y que es menos homogéneo y prolijo que Caballito, el barrio vecino. “En Caballito los grafitis, que son reveladores de un lugar, son políticamente correctos, mientras que acá te ponen: ‘Lucas puto’. Luego se ríe. Uhart se ríe con frecuencia porque recuerda una frase ingeniosa de un campesino, un refrán cambiado por el habla local (“No hay mal que por bien no venga, me dijo una vieja renga”), un episodio de su juventud o alguna tontería que alguien dijo. “Me interesa trabajar los lugares comunes y las pavadas que decimos todos”: La protagonista del cuento “Turistas y viajeros”, una argentina que viaja a Italia, le dice a su amiga: “Me daban ganas de tomarme un avión de vuelta, me acordé de la novela de allá. Después me tenés que contar cómo siguió. ¿Se casó con el rubio o con el delincuente?”.
Su obra narrativa tiene dos rasgos característicos que también se pueden ver en sus crónicas: hay una cercanía al lenguaje oral y a lo cotidiano. Esto no se debe confundir con un afán descriptivo o meramente anecdótico. Uhart llega a lo profundo de un personaje que construye o de un lugar que visita con la sencillez que solo da el asombro verdadero. Su escritura, de frases cortas y precisas, tiene una ligereza similar a la conversación, de hecho, en varios cuentos el protagonista se dirige a un interlocutor que no está presente. Le interesa, además, recrear el habla popular –tanto de un pueblo rural de Paraguay como de una ciudad italiana– y en sus viajes busca refranes, nombres peculiares de lugares y avisos clasificados: en Asunción, por ejemplo, “una joyería se llama Resplandor” y en el periódico se lee: “Compro cualquier cosa”. En Arequipa: “Un poco lejos de la plaza, está el restaurante Mística y una calle se llama Moral. Una farmacia, El Desamparado”.

“El profesor José Luis Pérez me recibe en el porche de su casa a la hora de la siesta. Canta la chicharra y los perros están echados”, se lee en la crónica Antes del cambio, en la que Uhart recorre varios pueblos cercanos a Montevideo. En esa escena, como en el resto de sus relatos de viaje, nada parece haber sido transformado con fines narrativos. Al contrario,Uhart captura la belleza de un instante cotidiano que para otro podría ser insignificante. Prefiere los pueblos a las grandes ciudades –tiene un cuento sobre Alemania en el que está incómoda todo el tiempo–, los hoteles modestos que no tengan mucha tecnología y viajar por tierra.
Va a un lugar por intuición. A Asunción ha ido tres veces porque le gusta la alegría de los paraguayos. “Al campo me lleva la gente, que no tiene filtro”, dice. Eso le recuerda una historia: En Los Toldos, un antiguo asentamiento mapuche de la Provincia de Buenos Aires, fue al Museo de Eva Perón. La encargada del museo no aparecía y una muchacha que pasaba por allí la vio esperar y se ofreció a llamarla. La encargada dijo que no iba porque estaba indispuesta. Había unas cinco personas que querían entrar y la muchacha se fue de nuevo con el mensaje, pero regresó sola. Esta vez la encargada mandó a decir que cuando ella estaba no iba nadie y ahora que no podía sí llegaban. “Esas cosas me parecen insólitas”, termina.
En su casa, hacia el final de la entrevista, abre un cuaderno de hojas amarillas con refranes copiados a mano de los sitios que ha visitado. Los lee: “Qué sabe el burro de confites, si nunca fue confitero”, “No te pases al patio que vas a pisar los pollos”, “No me parece, Roldán, que todas las vacas sean suyas”, “Cada cual con su cada cual y yo con mi cada solito”. Y este último: “Suave como talón de angelito”.
no es muy lindo.pregunta ella...



lunes, 9 de marzo de 2015

"Identifica aquella practica vital que te sirva para desarrollar cada dia y de manera continuada y sostenida tu condicion humana y amarra todo en tu dia, tu vida y tu universo concreto cotidiano, desde alli, porque alli es donde habita lo que le da sentido a tu vida. Identifica tu practica y cuidala como el jardinero cuida su mas preciosa flor y respeta esa practica y conviertela en tu cotidianidad, como algo no negociable, precioso, sagrado."

miércoles, 4 de marzo de 2015

GANAS DE VIVIR

tu muerte me ha dejado
tantas ganas de vivir, tantas

una necesidad a veces patética
a veces placida 
de vivir cada minuto
de disfrutar cada afecto,cada amiga

de beberme el paisaje
y  las risas de mis hijas

me ha dejado la decisión de
sumergirme descalza
en el sentir intenso
sin explicar que pasa
sin preguntar  
porque,
derramando a veces lagrimas

estas indiscretas ganas de vivir
se me salen por los poros
impregnan lo que toco
y me hacen ver extraña

a veces son una amenaza
para quienes toman la vida
muy en serio

y la proclaman sin recordar
que en un recodo cualquiera
del camino
se nos cruza la parca 
y nos abraza

tu muerte me ha dejado
tantas ganas de vivir, tantas.

Mercedes  Mejia Melendez. Alethia.
jueves febrero 26 de 2015.


inspirada en Riokan monje zen y poeta

El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...