martes, 1 de noviembre de 2016

como enfrentar la adversidad. Pema Chondron.

La maestra budista Pema Chöndrön ha inspirado a  millones de personas en el mundo, pero su camino no estuvo libre de obstáculos. De hecho la autora de Los lugares que te asustan también llegó  a un punto de su vida en el que tocó fondo y para compartir la enseñanza que le ayudó a salir de tan oscura situación ella misma ha narrado la siguiente historia, cuya traducción compartimos: 
Pensé que les contaría esta breve historia sobre el fundador de la Universidad de Naropa, Chögyam Trungpa Rinpoche y mi primera entrevista en privado con él. La entrevista ocurrió en un periodo durante el cual mi vida estaba cayéndose a pedazos y fui ahí porque quería hablar del hecho de estarme sintiendo como un fracaso y sumamente emocional. 
Pero cuando me senté frente a él, me dijo “¿Cómo está tu meditación?”. Y yo dije “Bien”. Luego empezamos a simplemente platicar cosas superficiales hasta que él se puso de pie y dijo: “Fue muy agradable conocerte” y empezó a caminar hacia la puerta. En otras palabras la entrevista había terminado. Así que en ese momento, dándome cuenta de ello, sólo solté sin pensar toda la historia de mi vida: 
Mi vida ha terminado. He tocado el fondo y no sé qué hacer. Por favor ayúdame. 
Y luego llegó el consejo de Trungpa Rinpoche. Él dijo: “Bueno, es como caminar en el océano y que una gran ola llegue y te tire. Entonces te encuentras tirada en el fondo con arena en tu nariz y tu boca. Estás ahí tirada y tienes una opción. Puedes quedarte ahí o puedes pararte y seguir caminando fuera del mar”. Así que básicamente te paras porque quedarte tirada en el fondo equivale a morir. 
Metafóricamente quedarte tirado es lo que muchos elegimos hacer en algún momento. Pero puedes elegir ponerte de pie y empezar a caminar, hasta que después de un tiempo llegue otra enorme ola y te tire. Te encuentras a ti mismo en el fondo del océano con arena en tu nariz y boca y de nuevo tienes la opción de quedarte ahí o caminar hacia adelante.
“Así que las olas siguen llegando”, dijo él. “Y tú continúas cultivando la valentía y el sentido del humor para relacionarte con esta situación de las olas y te sigues levantando y yendo hacia adelante”.
Este fue su consejo para mí. Luego Trungpa dijo: “Después de un rato, empezará a parecerte que las olas se vuelven más y más pequeñas y ya no te tiran”. 
Ese es un buen consejo para la vida. No es que las olas dejen de llegar, es debido a que has entrenado para mantener la vulnerabilidad en tu corazón que las olas simplemente parecen volverse más y más pequeñas y ya no te tiran. “Perder mejor” significa que empiezas a empezar a tener la habilidad de mantener lo que yo llamo “la crudeza de la vulnerabilidad” en tu corazón. 
Así que lo que estoy diciendo es: falla. Luego falla de nuevo y quizá luego empieces a trabajar en algunas de las cosas que estoy diciendo. Luego cuando otra vez las cosas no estén funcionando, entonces fallas mejor. En otras palabras, eres capaz de trabajar con el sentimiento de fracaso en lugar de ocultarlo bajo el tapete, culpar a otro o desarrollar una imagen personal negativa, todas esas cosas son estrategias inútiles.  
“Fallar mejor” significa que debes empezar a sostener “la crudeza de la vulnerabilidad” en tu corazón y verla como tu conexión con otros seres humanos y parte de tu humanidad. Fallar mejor significa que cuando estas cosas pasen en tu vida, se vuelven una fuente de crecimiento, una fuente para ir hacia adelante, una fuente de esa parte de la crudeza que realmente puedes comunicar de manera genuina con otras personas. 
Tus mejores cualidades vienen de ese lugar porque no estás poniéndote un escudo. Fallar mejor significa que el fracaso se vuelve un terreno rico y fértil en lugar de otra bofetada en el rostro. Esa es la razón por la cual en la historia de Trungpa Rinpoche que he compartido, las olas que te están tirando empiezan a parecer más pequeñas y tienen cada vez menos capacidad de tirarte. Quizá de hecho se trate de la misma ola, quizá es incluso más grande que la que te tocó el año pasado, pero te parece más pequeña por tu habilidad de nadar o montar la ola. 
No es que el fracaso deje de doler. Quiero decir que a veces pierdes personas que amas. Todo tipo de cosas que rompen tu corazón ocurren, pero puedes sostener el fracaso y la pérdida como parte de tu experiencia humana que te conecta con otras personas. 

lunes, 24 de octubre de 2016

confia

Puedes confiar en la infinita inteligencia  en la que aparece toda tu experiencia y por medio de la cual es conocida, ¿por qué? Porque nunca te ha abandonado, siempre ha estado ahí para ti, siempre abierta, siempre disponible, sin juzgarte nunca, siempre presente como el trasfondo y el contenedor de tu experiencia, nunca juzgando la experiencia; como una madre con su hijo, siempre disponible, siempre abierta, siempre amorosa, amando incondicionalmente. 

*Rupert Spira*

domingo, 9 de octubre de 2016

Doris Lessing. escritora. ganadora del premio nobel de literatura. 2007. Admirable mujer



“Cada vez que abres una puerta te encuentras con alguien hecho pedazos”

A diferencia de Simone de Beauvoir, Doris Lessing lo dejó todo, no por un hombre sino para salvarse a sí misma. Toda su vida ha insistido en que no es una escritora feminista. Pero las lectoras han decidido ignorar sus reclamos. Hacen bien.


POR MARTA RUIZ

Doris Lessing es todo menos adorable. Es inteligente como pocas. Radical toda su vida, y una escritora que no le hace concesiones al lector. Es difícil salir ileso, por ejemplo, de El cuaderno dorado. Un libro injustamente encasillado como parte de la literatura feminista, cuando en realidad se trata de un escrito devastador sobre los dilemas más profundos de su generación. El desencanto con el comunismo y el quebrantamiento de la fe en las ideologías. La mujeres y los hombres de los años 50, con sus preguntas sobre la sexualidad, la familia y la vida afectiva, que serían la génesis de la llamada revolución sexual de los años 60. La búsqueda de experiencias psíquicas, que rompieran las barreras de las emociones y del pensamiento. El colonialismo y sus abusos. Las estética como una necesidad vital, la de romper los cánones literarios y deshacer las estructuras conocidas. Y esa sensación un poco existencial que dejó la posguerra. “He visto el mundo del desorden, lo había vivido, el mundo donde la gente se mantiene abierta hacia nuevas emociones o aventuras, vive al día, como pelotas bailando perpetuamente en la cima de surtidores de agua saltarina.”, dice Janet uno de los personajes adolescentes de la novela.
En todos estos temas, Lessing se adelantó a su época. A finales de los años 50 no le bastó con romper con el Partido Comunista. Consideraba inmoral el silencio de los intelectuales europeos frente a lo que estaba ocurriendo con escritores y artistas en Rusia, silenciados, proscritos o asesinados por el estalinismo. Desde entonces, veía el socialismo como un régimen inviable. Pero no desde una actitud reaccionaria, sino desde la sensación de que un proyecto con ansias colectivistas no encajaba en nuestra cultura. En El cuaderno dorado ese asco se suma al que le producen aquellos que abandonaron la lucha política por la comodidad de los buenos empleos, la vida trivial en las multinacionales, la nueva promesa del consumo.
Entonces el amor y la sexualidad se entrecruzan con la búsqueda perpetua de un ideal, de un sentido de la vida. Anna y Ella, dos de las protagonistas del Cuaderno, reflejan, como lo dice la propia Lessing en su autobiografía, el estado emocional en el que ella estaba sumergida cuando escribió el libro. “Sentía frío. Me sentía como la mujer con el blanco pecho acribillado de crueles flechas masculinas”, dice Anna. El dolor del amor incompleto, la sensación de entregarse y tener al final del día, las manos vacías. Esas órbitas diversas y a veces, divergentes en los que gravitan los sentimientos de los hombres y las mujeres. Las amigas, que nos ofrecen sus tardes para hablar de los sinsabores. Y el delirio. Anna, la escritora en crisis, cuyo relato es la columna vertebral del libro, de repente pisa la frontera de la locura, en uno de los capítulos más intensos. Son más de cien páginas que parecen un círculo vicioso de masoquismo y amor desesperado, de necesidad de afecto y de traiciones a sí misma. Pero que el lector, por alguna razón magnética, no puede abandonar.
Es curioso sin embargo que se hable tanto de que Lessing es parte de la literatura femenina. A pesar de que se ha dicho que fue la primera mujer en hablar abiertamente de temas como la menstruación o el orgasmo (lo cual ella misma desmiente), en realidad su mayor cuestionamiento se orienta al hombre. Confronta lo masculino todo el tiempo. Ese autismo del hombre. Sus emociones insondables. Su cómoda manera de apropiarse, a veces con gula, del mundo. Pero no es una confrontación panfletaria. Más bien lo cuestiona como ser humano. Como individuo. “Ninguno de vosotros pide nunca nada. Salvo que lo pedís todo, pero sólo por el tiempo que lo necesitéis”, reclama Anna.
A diferencia de mucha literatura llamada femenina, El Cuaderno Dorado no es un libro fácil. Sus lectores se dividen en dos: los que no pasan de la página 50 – y su edición más breve tiene 789– y los que sienten que les cambió la vida, o por lo menos que se constituyó en un espejo de su propia experiencia. El libro es, literalmente, un laberinto donde a veces la autora parece sucumbir ante la necesidad de subvertir la estructura. Pero una vez uno tiene agarrados todos los hilos de la narrativa y puede navegar en sus páginas, siguiendo las mareas de sus personajes, puede tener esa sensación fascinante que pocas veces se alcanza: la de que está frente a una obra monumental. Tanto, que al cerrar la última página, uno siente deseos de volver a empezar. Como si la vida propia y las de los que pasan por el Cuaderno se hubiesen unido. Doris Lessing dice que planeó este libro como un ejercicio racional, pero que al final es quizás el más emocional de todos sus escritos. Casi catártico. “Cada vez que abres una puerta te encuentras con alguien hecho pedazos”, dice. Y eso es lo que siente el lector.
Muchos criticaron a la academia por haberle dado el Nobel a Lessing en 2007. Sólo por El cuaderno dorado, el premio es justo. Al igual que Cien años de soledad, nadie puede decir que el libro es sobre un solo tema, ni que cuenta una sola historia. Son ambos, parafraseando a Borges, una especie de Aleph. Un objeto a través el cual se pueden ver todas las dimensiones del corazón humano, puestas en una época, en una geografía y en un cultura determinada. Es decir, arte verdadero.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Despues de la votacion del 2 de octubre en Colombia que pasara conmigo.



Yo creo que el Sí ganará por mayoría en el plebiscito del 2 de octubre. Eso no quiere decir que los que votan No y los que no votan no existan o deban buscar refugio. Y lo mismo digo si el resultado fuera al revés. El amanecer de ese lunes nos dirá, mirándonos a los ojos, que todos seguimos aquí. Viviendo bajo el mismo cielo y sobre el mismo suelo. Juntos.
 Si hemos buscado la forma negociada para desactivar una guerra no es momento de comenzar con el vecino un nuevo conflicto precisamente porque su pensamiento está lejos de parecerse al mío.

Que lo recuerde quien vota sí, que lo recuerde quien vota no: sino es otra forma de escribir destino. Y en esa palabra y su significado estamos unidos.

Hay días en que agota, defender la convicción sincera de apostar por esta oportunidad de ver el final de esta guerra fronteras adentro que es desangre constante. Aturden los insultos de unos, duele la mezquindad de algunos, ofenden las mentiras de otros disfrazadas de argumentos, desgasta la palabra ajena repetida como propia  con la insistencia del boxeador que golpea con puños prestados. 

Supongo y entiendo que igual se cansa, del otro lado, el que levanta la voz y asiste a su propio linchamiento.

Está de moda hablar de polarización, habrá que recordar que  esta nación asiste a lo mismo desde Bolívar y Santander. Está visto que este no es el peor de los tiempos, aunque resulta incómodo respirar en tiempos en que tanta presión sugiere que es tiempo de dejar ciertas modas atrás: como la de polarizar. Este momento de la historia no es la contienda entre un presidente que ya no lo es y un presidente que a la vuelta de la esquina ya no lo será, es la hora de definir el futuro que queremos no sólo para nosotros que iremos a las urnas sino, sobre todo, para definir el país en que han de crecer los que todavía no pueden votar.

El tres de octubre seremos, otra vez, noticia mundial. lo prioritario es qué noticia seremos para nosotros mismos. ¿Cuál es el titular que no olvidare? El tres de octubre el planeta no olvidará su costumbre de girar una vez más.

Violencia y política han sido un matrimonio que sólo ha parido dolor en la historia nacional. Si tenemos frente a nosotros la posibilidad de divorciar dos palabras que no se deben juntar no tiene sentido que odiemos y convirtamos en enemigo a alguien por la decisión con que marque el tarjetón del domingo dos de octubre. El voto de todos sera libre. Eso ademas es practicar paz.

El tres de octubre está a la vuelta de la esquina, igual la posibilidad de un país en que la esperanza tenga lugar. Nosotros somos los otros de los otros, conviene no olvidar esa lección. Después de la votación está en manos de todos que Colombia sea un país en que pensar distinto no sea pecado mortal.

blog 0cho16.

lunes, 5 de septiembre de 2016

la planta sin nombre

La planta sin nombre

Ayer no fue mi mejor día. Y eso que me estaba sucediendo (nada nuevo por cierto), lo explicaba magistralmente Santa Teresa de Jesús: “Lo malo es cuando me quedo sola en medio de tanta hostilidad.” 

Y es que esa hostilidad, en ocasiones, azota con demasiada ira mi mente todavía engañada, ademas hiere mi corazón voluble y aunque no es ni será capaz de apartarme de este camino de Liberación, sí que consigue empañar mi gozo y menguar mi energía.
Pues bien, estando en esas amarguras, me puse a regar las plantas del patio. Todo mi jardín se reduce a diez macetas de la misma variedad que repoblé con esquejes de otras tantas que tengo en Valencia. Éstas, a su vez, provienen de un solo y diminuto esqueje, bueno más bien de una varita insignificante, que cogí de un seto próximo a casa. De esto hace ya bastantes años.
Nunca he sabido cómo se llama esa maravilla de la naturaleza cuyas flores son de un color  intenso y brillante, que se multiplica allí donde la lleves y que sobrevive casi sin agua, sean cuales sean las condiciones del medio donde le toca vivir.
No importa que hiele en el invierno o que un sol abrasador arrase con todo, porque la planta irreductible aguanta siempre enhiesta y firme, sana, fértil. Nunca he visto marchitarse a ninguna de ellas y cuando crecen demasiado y he de podarlas, regalo esos nuevos esquejes a mi gente querida, y sus macetas y sus jardineras se vuelven a llenar de la tenaz planta sin nombre.
Y ayer, fue la planta sin nombre la que me habló, la que llamó mi atención, la que empapándose del agua generosa que salía de la manguera, me sacó del umbral oscuro en el que me hallaba casi dándome un tirón de orejas.
Ella se convirtió ayer en mi ejemplo, enseñándome que, si tantos años está conviviendo conmigo y no ha habido un solo día que haya sucumbido a pesar de los hielos que la han aterido, a pesar de la falta de agua en mis ausencias o del sol abrasador de las tardes de verano, no ha sido solamente por la genética de su especie.
La planta sin nombre ha pasado media vida conmigo sin derrumbarse, sin titubear, sin un desaliento en su verde corazón para enseñarme que ya no debe haber agravio que me marchite, ni discordia que acabe con mi aliento, ni guerra ni batalla que me venza.
Ayer me di cuenta de que la planta anónima, la planta sabia, la insumisa, la invencible, llegó a mi vida  solo para revelarme en esa tarde que yo, como ella, intento aprender a mantenerme firme, alzada como sus tallos, vertical, hacia arriba, creciendo en la Verdad, brillando en la infinitud, sean cuales sean las hostilidades…
Escribe: Maitreyi Muñoz. España. OM shanti Om

claves para el aprendizaje del Yoga

Claves para el aprendizaje de Yoga

La exploración de las propuestas de Yoga, el ajuste en cada postura y, la actitud necesaria para su práctica, proponen el primer reto especialmente a los occidentales: recuperar el contacto con la intuición y la imitación como caminos para el aprendizaje. 


Son muchos los años que hemos pasado entrenando nuestra mente para la lógica y la competencia. En un mundo en el que los sistemas de enseñanza están fundamentados en el rendimiento y la consecucion de objetivos primordialmente economicos, han ido perdiendo fuerza la  dimensión de la ludica, el humor y el “dejarse llevar” hasta llegar a desaparecer por completo de nuestra vida.
Cuando nos proponemos practicar Yoga nos encontramos con una barrera, que es intentar llevar la mente a su mínima expresión o dejar de seguirla y, al mismo tiempo, aprender a  seguir las pautas de acción determinadas por la instructora o guia.

La confianza

El entrenamiento en la competencia nos vuelve muy selectivos a la hora de confiar en otro ser humano. Por supuesto que hay matices, cada vez tambien abundan  mas seres  comprensivos y abiertos, más confiados y menos competitivos, pero, en general, algunos  de los practicantes principiantes de Yoga se predisponen a la recepción de la información, técnicas o propuestas de rutinas  intentando racionalizar primero para decidir luego si ejecutar o  encarar la propuesta del guia.
La desconfianza es una barrera necesaria de superar  para "dejarnos guiar". Es como el ciego que comienza un entrenamiento para poder desplazarse por su propia casa primero y por las calles después; fundamentalmente deberá confiar en la guía de otro hasta que esté preparado para desplazarse por sus propios medios.

La imitación

En nuestras vidas la imitación aparece antes que la racionalización. Un bebé de pocas semanas comienza a observar y a imitar gestos y sonidos, aun sin estar preparado para hacerlos tal cual los ve. Conforme va creciendo desarrolla las capacidades básicas de su propio funcionamiento por imitación; otras, como determinados movimientos o el lenguaje, ya son entrenamiento intelectual.
Ese momento clave en el que comenzamos a reconocer el mundo que nos rodea por primera vez, simplemente percibiendo e imitando, o encontrando nuestros límites para ir desarrollando nuestras capacidades y superarlos naturalmente, es una excelente referencia para llevar al aprendizaje de Yoga.
Con la mente en calma, conscientes de nuestro entorno y de nosotros mismos, siguiendo al guía, muchas veces hablada y otras tantas ejecutada prácticamente, sin crear pensamientos, sin intentar discernir ni reflexionar, la práctica de Yoga se vuelve parte de nuestros movimientos de manera natural.

La no-activación de la mente

Tanto si somos aprendices como si estamos guiando una sesión, debemos tener en cuenta que la transferencia  debe hacerse de manera tal que la mente permanezca en calma.
Las anotaciones, las preguntas y respuestas, la interpretación y la reflexión no son necesarias, estando claramente conscientes de permanecer  en un espacio donde no se mezclen con el momento de la práctica de  asanas, pranayama, etc.
La sesión de Yoga es una disciplina que lleva siglos siendo transmitida directamente de maestros a aprendices o discípulos.
En ese clima, quien guía la clase comparte la experiencia, utiliza todos los recursos para mostrar y acompañar en la realización de cada postura, se mantiene receptiva y, responde más con actos que con largas explicaciones, corrige en los hechos y fomenta la cercanía, la confianza y el silencio mental.

La intuición

Con la confianza como elemento presente y la imitación como forma de sumergirse en la practica, aparece un vértigo y una entrega inevitable, generandose la trascendencia de la razón, tanto para la práctica de Yoga como para cualquier otra actividad que tuviésemos que realizar.
La práctica de Yoga es una invitación a deshacernos, a entregarnos, a que desaparezca el YO, en principio por el lapso de tiempo que dura la sesión. Así como ejercitamos la utilización de la razón para todo, para entrar en profundidad en la dimensión de la práctica debemos ejercitar el dejar de utilizarla.
La intuición nos permitirá saber quiénes somos, dónde estamos y qué hacemos sin necesidad de pensarlo. Con la razón desactivada, podremos practicar sin pensar, dejándonos llevar a la realización de posturas que, al comienzo, podrán parecernos incomodas y molestas, pero que siempre estarán desarmando las estructuras rígidas del cuerpo y de la mente.

Conectar con el niño interior

 Volver a nuestro niño es conectar con ese estado en el que la imitación es la manera de aprender, en el que la confianza está presente, en el que somos capaces de seguir caminos sin definirlos como buenos o malos, es liberar la intuición para transitar la realidad sin interferencias de la mente.
Esta manera de aprender, contraria a las estructuras de los sistemas contemporáneos que llevan siglos en nuestras sociedades, es una de las dimensiones más poderosas que podemos experimentar en una práctica de Yoga verdaderamente transformadora.
Entonces... surgirá gran parte del cambio en el estado de ánimo, en la liberación de límites mentales, en la capacidad de confiar en el otro ya que, al deshacernos de  conceptos adquiridos en la educación formal, modificaremos el paradigma emocional de nuestro Ser, creando una nueva estructura energética y una nueva forma de percibir y percibirnos.
adaptado por Liliana Posso y  algunos aportes tomados de Pablo Rego. profe de yoga.España.

sábado, 9 de julio de 2016

reflexion de Sarah, mi hija. julio 7 -2016.Cali,Colombia

Íbamos libres de toda obligación, de toda carga, libres de miedo, libres como nacimos. Llevaba el bolso de siempre, que simula ser elegante, de cuero pero no lo es, con esquinas de un metal dorado que atraen, que dilatan la pupila. El bolso simula ser así y asa, como nuestra sociedad.

8:00 p.m. en San Antonio, barrio donde crecieron y se conocieron mis papás, barrio bonito, humilde, lleno de historias y aventuras, rico en cultura. En el bolso, un celular, 10.000 pesos, identificaciones que confirman de dónde soy, cuando nací y cómo me llamo; una cámara que simboliza mi vocación, que utilizo precisamente para revelar, destapar y manifestar que estoy del lado de ese par de seres…

En un segundo, ese bolso, esa extensión de mí (como dice mi mamá) se va, se aleja, se desvincula. Nadie hace nada a mi alrededor. Aún así, admito dentro de mí que me culparía si algo irreversible les pasara por mi situación.


Debilidad, rabia, impotencia, frustración. Se cumplen ciclos que no entendemos instantáneamente.


Al otro día descanso. Camino libre, afortunada. Verán mis fotos y sabrán que debía llegar a ellos esa cámara. Imágenes de paredes con grafitis revolucionarios, hippies doblando alambres, retratos de los que parecen ser invisibles en nuestra sociedad. Personas como ese par arriesgan sus vidas a diario para sobrevivir al caos cotidiano de una sociedad competitiva, que no vive pero sobrevive. Que juzga, que se mantiene prevenida.
¿Por qué yo tengo, y puedo tener dos juguetes y ellos ninguno?
Los llego a entender.






inspirada en Riokan monje zen y poeta

El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...