Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
Liliana posso debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver las estrellas
para desembolatar mis falsas historias.
Aqui puedes encontrar imagenes,sentires cotidianos, textos y algunas recomendaciones sobre temas tales como: la practica cotiadiana de yoga, la meditacion zen, la presencia en cada acto cotidiano, y recorridos neuronales diferentes a los aprendidos.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
miércoles, 5 de diciembre de 2018
desprenderse como hojas en otoño
Dicen, que el dorado de las hojas en otoño, es la gratitud que los árboles sintieron durante el verano hacia un sol intenso que hizo fructificar sus frutos. Es la sonrisa dorada del reino vegetal, expresada en la corona de sus reyes, los árboles, que no solo la ofrendan como pendientes con las que engalanan su sencilla majestad sino que como sabios que educan con su ejemplo dejan caer con una parsimonia prodigiosa cada una de esas joyas de oro al suelo, que las devorará como manjares exquisitos del cielo, con sabor a luz, luz dorada que se apaga en la tiniebla, y se vuelve humus, suelo, tierra.
Todo vuelve a su origen, la materia a la tierra, el cuerpo se vuelve polvo, y los caminos son capas y capas de nuestros ancestros que nos miran desde abajo, creando la base firme de nuestros pasos. Todos seremos una hoja de la existencia que se desprende de la savia de la vida y retornaremos al origen. En nuestra voluntad está el que nuestro último baile en la levedad de la gravedad mientras caemos como hojas al viento del tiempo, hacia el útero de la tierra, tenga destellos en su trazo de muerte, tenga esa luz dorada de la gratitud del que ha vivido en nombre de lo Real, del sol de su corazón.
Dicen algunos que se vive como se muere. Vivir sembrando primaveras a cada paso -en esa sentencia gloriosa de un hombre despierto-, va cargando el corazón de sabiduría y de amor, las dos alas con las que atravesar el espacio de la conciencia en la que somos, nos movemos y existimos, siendo lo que palpita en lo más nuclear de nuestro ser.
Amar con benevolencia deseando que todos los seres conozcan las causas de la verdadera felicidad, señalando con el ejemplo viviente que es más feliz el que es, el que se dona, se hace pan y vino para el hambriento, para el sediento, mucho más que el que tiene la ilusión de permanencia de unos objetos, de unas experiencias que se escapa a diario entre nuestras manos.
Amar al que sufre, mojándose las manos y el cuerpo del dolor universal que escribe la gramática de estar vivos, y enseñar las causas que producen sufrimiento, ese autocentramiento obsesivo en mi yo y en lo mío, firmando un contrato de indiferencia absoluta con el prójimo. Bajar al foso del infierno, como beatrices enamoradas y sacar a Dante hacia la luz, lejos de la caverna que confunde con sus sombras.
Regozijarse hasta el infinito ante la felicidad ontológica que lo permea todo, recuperar el asombro ante las estrellas que nos custodian, los ríos que nos sustentan, los vientos que expanden la semilla y susurran voces de otros mundos. Caer de rodillas en una alegría incondicional por cada golpe de brisa que hace danzar las ramas del olivo, y anonadarse ante toda esa belleza del macrocosmos refulgir en la nobleza de un alma, que es toda ella un árbol que cobija, un sol que ilumina y conforta, una gua viva que extingue la sed, un cosmos entero asomándose por el centro mismo de sus pupilas, el mismísimo centro del universo.
Cultivar la santa ecuanimidad que como un fiel de justicia, ante la impermanencia de los fenómenos, se entrega sin la resistencia al cambio que nos esculpe la vida, sin rechazar al que es diferente, sin apropiarse de la libertad de quienes ama. Todo ello hasta llegar a ser una hoja dorada agradecida que se desprende de la vida con un canto de cisne que conmueve.
Beatriz Calvo Villoria. Directora de Ariadna Tv
viernes, 23 de noviembre de 2018
El compañerismo amoroso
El capitalismo patriarcal nos quiere celosas, monógamas, posesivas, amargadas, miedosas, con complejos e inseguridades, y sumergidas en las guerras románticas. Pero el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además tiene un hermoso y noble potencial revolucionario escribe, Coral Herrera. “Somos cada vez más las que estamos apostando por el amor solidario y por el compañerismo amoroso, añade.

Aquelarre de osas. / Emma Gascó
Somos cada vez más las personas que creemos que otras formas de desearse y amarse son posibles, el amor se está poniendo de moda: ya no es un asunto del que avergonzarse, ya por fin la gente entiende que no es un asunto tuyo que pertenece a la esfera de tu intimidad y privacidad. Es un asunto colectivo: lo romántico es político. Aprendemos a amar a través de la familia, la socialización, y la educación. Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican qué es lo anormal y qué es lo normal, cómo son las mujeres y cómo son los hombres, y cómo se relacionan entre ellos.
Nuestra cultura es patriarcal, nuestra forma de relacionarnos es, pues, patriarcal. La ideología de la construcción social y cultural del amor es patriarcal y capitalista, por eso amamos todos así, y no de otra manera. La buena noticia es que el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además creo que tiene un hermoso y noble potencial revolucionario.
En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie. Es el único remedio para luchar contra la soledad del individualismo, y es la única cura posible ante las enfermedades de transmisión social (homofobia, lesbofobia, transfobia, xenofobia y racismo, misoginia, machismo, clasismo, gordofobia, etc.).
En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie
Frente al paraíso romántico individual que nos promete el amor eterno, somos muchas los que seguimos deseando alcanzar la utopía colectiva, aquella en la que todos nos salvamos creando redes de cooperación y ayuda mutua.El capitalismo nos quiere aislados, de dos en dos, en niditos de amor en los que nos permanecemos muy ocupados sosteniendo inútiles luchas de poder, tratando de adaptar los mitos del romanticismo patriarcal a la realidad sin mucho éxito.
El capitalismo patriarcal nos quiere celosos, monógamos, posesivos, amargados, miedosos, con complejos e inseguridades, y sumergidos en las guerras románticas, entretenidos en el diseño de estrategias que nos sirvan para retener al otro, para enamorar al otro, para dominarlo y hacerlo nuestro. El patriarcado neoliberal nos quiere divididos en dos grupos, y nos hace creer que hombres y mujeres somos muy diferentes, pero complementarios. Somos mitades que si se juntan, forman una unidad perfecta.
En realidad estas milongas románticas sirven para que asumamos como natural esta forma de organizarse en jerarquías de manera que unos pocos dominen al resto. Sólo que en lugar de luchar contra los pocos que tienen el poder, los medios, las tierras, los bancos, y los puestos de poder, lo que el capitalismo quiere es que nos entretengamos mejor en hacer la guerra permanente contra nosotras mismas, y entre nosotras.
Si lo pensáis bien, cuanto más tiempo y energía malgastamos en estas batallas, menos dedicamos a la lucha por nuestros derechos fundamentales. Cuanto más insatisfechas estamos, más queremos escapar de la realidad que no nos gusta, por eso nos encantan los deportes de riesgo, la fiesta, las drogas naturales y las de diseño, las legales y las ilegales, los viajes exóticos, las novelas y películas románticas.
En esto consiste el romanticismo patriarcal: ya en el siglo XIX se vio que los románticos en lugar de cambiar colectivamente la realidad que no les hacía felices, preferían construir su propio paraíso del amor, perderse en ensoñaciones, escribir poemas y cuentos muy trágicos o muy lindos. Y al final como la realidad nunca casaba con sus sueños, y su amor no era correspondido, después de quejarse mucho en sus obras artísticas se pegaban un tiro para pasar al olimpo de los mártires románticos, esos seres sensibles y extraordinarios incapaces de aceptar un rechazo o de asumir la realidad. Nada de querer lo mejor para la sociedad de su tiempo: los románticos querían su droga del amor, y vivían felices soñando con la llegada al paraíso, ese lugar en el que una sola persona cubrirá todas nuestras necesidades emocionales y materiales, ese espacio el que seremos felices para siempre.
Y sin embargo, no todo el mundo se aísla y malgasta su tiempo en buscar su media naranja para salvarse a sí mismos. Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor, y soñamos con poder parar la maquinaria de la explotación a la que estamos sometidos los humanos, los animales y la naturaleza. Sabemos que podemos organizarnos económica, social y políticamente de otra manera, y que nuestras relaciones podrían mejorar o cambiar si nos lo trabajamos individual y colectivamente.
Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor
Somos unos pocos, pero somos cada vez más. Leemos libros y blogs, nos apuntamos a talleres, lo trabajamos en nuestras asambleas, lo convertimos en tema de tesis doctoral, lo compartimos con nuestros grupos de amiga y amigos… vamos buscando la manera de querernos más y mejor, de expandir el amor en forma de redes de afecto, de construir relaciones en red que funcionen bajo los principios de la solidaridad, la cooperación, la empatía, y la ayuda mutua.
Si nos quieren compitiendo entre nosotros, peleando por los escasos recursos, explotados por unos pocos, y echándonos la culpa los unos a los otros, el camino para salir de la barbarie no es la salvación individual, sino la colectiva. Juntos somos mejores, y hoy, que me levanté optimista, me di cuenta de que somos cada vez más los que estamos apostándole al amor solidario, y a la amor compañero: un amor en el que cabemos todas y todos, sin exclusiones y sin violencias.
Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.
El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen… Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo, y sirve no sólo para practicarlo en la fábrica, en la oficina, en la asamblea, además sirve también para la pareja.
El amor compañero en pareja consiste en juntarse libremente para compartir la vida el ratito o los ratitos que queramos estar juntos. No se construye como el amor romántico desde el interés o la necesidad, sino desde la libertad y las ganas de estar juntos. En el amor compañero no se firman contratos esclavizantes ni se hacen promesas irreales de futuro: se disfruta como se disfruta la amistad, en el aquí y el ahora.
Yo concibo el amor compañero como una forma de relacionarse libre de violencia, y de machismo. Lo construyo con mi pareja trabajándome mucho por dentro, y se vive mucho mejor sin sentimientos de posesividad, sin celos, sin miedos y sin obsesiones. Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntos, de cuidarse mutuamente.
El amor compañero se expande y se multiplica, y da para abastecer a todo el entorno de los enamorados, nunca se encierra en sí mismo. No importa si es monógamo o poliamoroso, que permanezca estable o vaya cambiando, no importa si es entre dos o si hay más participantes, lo importante es que la relación esté llena de amor del bueno.
El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y muy buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo, y en el de todos los cuerpos de las personas a las que nos unimos para compartir y disfrutar. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo. En ella se comparte la responsabilidad de la anticoncepción y la reproducción, se trabaja en equipo, se aprende en compañía.
En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de cambio ni una transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse, no son dos cosas diferentes.
Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismos derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntos, y podemos seguir queriéndonos durante la ruptura, y después.
No se pierde en tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular: el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad.
El compañerismo es, pues, una forma de relacionarse con la gente igualitariamente, sin jerarquías, sin dominación ni sumisión, sin sufrimientos, sin dependencias. Es una forma de relación que construimos con los amigos y las amigas: también podemos hacerlo con la pareja.
Cuesta mucho, creo que sobre todo les cuesta mucho a los hombres, porque en la cultura patriarcal los compañeros son siempre otros hombres. Las mujeres se representan siempre solas, sin amigas, ni hermanas, ni madre, ni primas, ni vecinas, ni compañeras de grupo, de casa o de trabajo. Los hombres en cambio valoran mucho sus amistades con otros hombres, y en la adolescencia y la juventud jamás consideran que nosotras seamos sus iguales. Somos gente rara, somos distintas, somos inferiores, somos misteriosas, y sólo se relacionan con nosotras para follar, porque una chica no es una persona digna de ser tu amiga, es una cosa a la que conquistar, usar y tirar.
Ese es el machismo más rancio que impide a los hombres disfrutar del amor compañero con otras mujeres. Por eso es tan importante derribar los prejuicios y los estereotipos: tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de desobedecer los mandatos de género, de pensar juntos el tema del amor, de desmontar y desmitificar el amor, de cuestionarnos a nosotras mismas y cuestionar la cultura del amor en la que hemos sido educadas.
Yo soy optimista, creo que desde que terminé mi tesis sobre el amor romántico, cada vez siento que somos muchos escribiendo, debatiendo, usando la imaginación, y reconstruyendo el amor. Queremos liberarnos del masoquismo romántico, de las relaciones infernales, de los miedos, los odios y las guerras, los sacrificios, los sufrimientos, las etiquetas, las jerarquías, las dicotomías, los estereotipos mandatos de género, los egoísmos, y la violencia. Y creo que es un trabajo apasionante el poder hacerlo en pareja, y a solas, y con la gente.
Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, bisexuales ni gais se salvan, también tienen que trabajárselo como las heteras. No vamos a borrar de un plumazo todo lo que heredamos de nuestros ancestros porque despatriarcalizarse requiere de mucho trabajo: tenemos que dejar de etiquetar y generalizar, tenemos que dejar de utilizar el pensamiento binario y empezar a utilizar el pensamiento complejo para poder entender todos los patriarcados que nos habitan.
Gracias a ese trabajo de desmontar el romanticismo patriarcal, podemos fabricar nuestras propias herramientas para aprender a querernos bien. Sería más fácil si de pequeñas recibiésemos educación sexual y emocional para aprender a expresar y gestionar nuestros sentimientos, para aprender a disfrutar con la diversidad, para aprender a relacionarnos en igualdad. Si nos enseñasen en la escuela a aprender a relacionarnos desde el buen trato y el respeto mutuo, a desaprender todas las estructuras, y a desaprender la violencia romántica.
Si en las escuelas pudiésemos analizar la realidad desde una perspectiva crítica, cuestionaríamos todos los mitos con los que nos seduce el romanticismo patriarcal. El objetivo es que nos creamos todo el cuento, y nos entretengamos en soñar un paraíso individual con el que olvidarnos del mundo.
Para no caer en la estructura machista del romanticismo, tenemos que contarnos otros cuentos, darle la vuelta a las historias, imaginar otros finales felices posibles, eliminar los príncipes azules y las desvalidas y sumisas princesas rosas, crear personajes potentes que muestren la complejidad y la diversidad de nuestro mundo. Creando nuevos personajes, podremos conocer otros modelos de masculinidad y feminidad y tendremos más herramientas para cuestionar el modelo hegemónico basado en la guerra de los sexos.
La educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad,
Esta educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad, para aprender a decirnos adiós con amor, para aprender a construir relaciones igualitarias libres de violencia y de machismo. Con estas herramientas podremos construir enormes redes de afecto para hacer frente a la pobreza, a la precariedad, a la explotación. Esas redes serían una forma de resistencia frente a un sistema que no es capaz de asegurar nuestro bienestar ni garantizar nuestros derechos más básicos.
Para poder organizarnos mejor, para relacionarnos de otra manera y transformar el mundo en el que vivimos, tenemos que trabajarnos los patriarcados que nos habitan. Liberarnos de la necesidad de dominar a los demás, aprender a convivir con la gente que nos rodea, aprender a querernos sin poseernos, aprender a unirnos y separarnos con amor. Necesitamos nuevas estructuras emocionales, nuevos modelos amorosos, nuevas formas de amarnos que nos permitan relacionarnos horizontalmente, sin jerarquías, sin estructuras de dominación ni sumisión. Necesitamos más amigas, más amigos, y menos enemigos. Necesitamos dejar a un lado a la soledad, multiplicar la gente a la que queremos, ensanchar el concepto de amor, sacarlo a las calles y las plazas, a los lugares de trabajo, al barrio, al estadio de fútbol, al concierto, a la asamblea….
En resumen, necesitamos con urgencia un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje.
Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque sólo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás. Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfrutar más del amor y se vive mejor… Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero., hay que celebrarlo siempre.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
entrar...
Queridos hombres ✨
Sabes que...
" que cuando entras en una mujer, en realidad estás dentro de otro ser humano, estás dentro de ella?
Alguna vez te has dado cuenta de lo sagrado que es esto?
Que esto es lo más cercano a la unidad que alguna vez vas a experimentar, y que ella tiene este regalo para ti...
Que puedes volver al útero y al punto de la creación...
Que puedes plantar las semillas de la creación también...
Que cuando la dejas, ella siente la separación mientras te tira físicamente y la dejas vacía...
Que ser permitido dentro de ella es un regalo, un honor, algo sagrado, y que es tu trabajo saber, respetar y honrar esto...
Que su corazón está conectado a sus relaciones sexuales, y cuando quieres entrar en sus relaciones sexuales, también entras en su corazón...
Que ella siente todo cuando entras en ella, ya que toda tu energía está siendo aprobada y dentro de ella. Por lo tanto, tienes la responsabilidad de entrar con la transparencia de tus intenciones, ya que ella sentirá todas las formas en que podría usarlo para evitar sentir su propio dolor o emociones. Tienes que ser consciente y consciente de por qué estás entrando en ella, y con lo que la estás llenando...
Tener sexo con ella es activar la unión cósmica de la energía femenina y masculina, una reunión sagrada de polaridades, y que no tiene nada que ver con llegar a un orgasmo, duradero lo suficiente, el tamaño, o ...
Realmente se trata de ir profundo, pero no ir profundamente dentro de ella, ir profundamente dentro de ti mismo, conocerte a ti mismo, y cuanto más profundo eres capaz de entrar en ti, más profundo puedes entrar a una mujer también..."
maravillosamente Escrito por Zoe Johansen
-----
Sabes que...
" que cuando entras en una mujer, en realidad estás dentro de otro ser humano, estás dentro de ella?
Alguna vez te has dado cuenta de lo sagrado que es esto?
Que esto es lo más cercano a la unidad que alguna vez vas a experimentar, y que ella tiene este regalo para ti...
Que puedes volver al útero y al punto de la creación...
Que puedes plantar las semillas de la creación también...
Que cuando la dejas, ella siente la separación mientras te tira físicamente y la dejas vacía...
Que ser permitido dentro de ella es un regalo, un honor, algo sagrado, y que es tu trabajo saber, respetar y honrar esto...
Que su corazón está conectado a sus relaciones sexuales, y cuando quieres entrar en sus relaciones sexuales, también entras en su corazón...
Que ella siente todo cuando entras en ella, ya que toda tu energía está siendo aprobada y dentro de ella. Por lo tanto, tienes la responsabilidad de entrar con la transparencia de tus intenciones, ya que ella sentirá todas las formas en que podría usarlo para evitar sentir su propio dolor o emociones. Tienes que ser consciente y consciente de por qué estás entrando en ella, y con lo que la estás llenando...
Tener sexo con ella es activar la unión cósmica de la energía femenina y masculina, una reunión sagrada de polaridades, y que no tiene nada que ver con llegar a un orgasmo, duradero lo suficiente, el tamaño, o ...
Realmente se trata de ir profundo, pero no ir profundamente dentro de ella, ir profundamente dentro de ti mismo, conocerte a ti mismo, y cuanto más profundo eres capaz de entrar en ti, más profundo puedes entrar a una mujer también..."
maravillosamente Escrito por Zoe Johansen
-----
sábado, 17 de noviembre de 2018
Amigos del alma
Casa rosada, noviembre 17,2018
Lo mejor de estar con una amiga donde son las almas las que acuden al encuentro es...
es la estela que deja.
Estar con el o ella se torna en una celebración
serena, natural, como si no estuviera pasando nada especialmente importante.
Pero todo no acaba cuando te despides sino que empieza la segunda parte,
quizás más profunda y nutridora.
La estela.
No en todo momento es una estela limpia y clara,
quizás hay tonos densos de apego, al principio,
ya estás echando en falta cuando el encuentro se va acabando.Ya te encuentras planeando el próximo encuentro
Se torna Denso, eres consciente del riesgo.
Aún así lo asumes.
Sueltas.
Hace tiempo que asumiste todo tipo de dolor.
Crees.
Ya se verá.
Lo importante es que te centras en lo ecos. Reveladores.
Sigues todas las pistas porque sabes que todas están llenas de contenido.
Aquel libro del que hablaste, o escuchaste;
aquel capítulo de tu vida que apareció, sin saber por qué,
o de la suya.Aquella canción que evoca recuerdos insalvablesCarcajadas de risa ante la realidad que supera la ficción...Miradas pausadas con mucho de silencio y nada de palabrería.
Un amigo, o amiga del alma es por sobre todo un maestro- espejo
es el Espejo,
cuando estás en su compañía , la Presencia y la Consciencia toman cuerpo
y cara.
Y dejan su estela.
En su compañía, te sientes en la Claridad, o al menos en sus aledaños.
Como si el mundo, las situaciones, las experiencias, fueran nítidas.
Y se revela la vacuidad del dolor, donde no hay nada,
vacío, sin cuerpo.
Las 8 preocupaciones mundanas, y mil más que hubiera,
desaparecen.
Contemplas la expansión de la libertad.
La libertad,
la confianza absoluta,
la entrega.
Un amigo, o amiga almica
es el Espejo que te refleja
libre, segura y en paz
Lo refleja todo, sin excepción.
Que dulce,se torna aún la mano,
la mirada,
la palabra, el silencio
la presencia
de un amigo, espiritual.
A veces creo que es todo lo que la vida entrega a manos llenas.
Gracias milLili.
Enviado desde mi iPad
martes, 16 de octubre de 2018
Mujeres maestras
"Hay un número creciente de mujeres que están despiertas a la luz de la verdad que palpita dentro de ellas, y estas son las nuevas líderes emergentes, que surgen en respuesta a nuestra creciente y urgente necesidad de sanar y purificar la tierra y el mundo"
Históricamente, la iluminación ha sido un asunto masculino. Hasta muy recientemente, apenas ha habido algún informe de mujeres que hayan alcanzado la iluminación, y menos aún que hubieran asumido el papel de maestro o líder espiritual. La ausencia de lo femenino, tanto en la vida espiritual como seglar, nos ha dejado con un modelo masculino de iluminación en el que el gurú (casi siempre una figura masculina, metafórica y a menudo literalmente) se sienta en un pedestal sin ensuciarse las manos en asuntos mundanos. La mayoría de nosotros tenemos este modelo impreso en nuestra mente de algún modo u otro, ya haya sido transmitido por la religión occidental o por la filosofía oriental; las enseñanzas espirituales cristianas, islámicas, hindúes y budistas están dominadas por deidades, profetas y maestros iluminados masculinos. Aunque disponemos de algunas santas menos conocidas, las mujeres tradicionalmente han estado confinadas a desempeñar su rol dentro de la familia y la comunidad como cuidadora de niños, cocinera, limpiadora y ama de casa en general. En algunas culturas las mujeres han sido, y siguen siendo, consideradas como propiedad de los hombres. No es de extrañar que las mujeres hayan tenido poco que decir en el ámbito de la espiritualidad hasta este momento.
Hoy, una visión femenina del despertar revela que muchas de estas ideologías arcaicas y estructuras jerárquicas se están disolviendo, y muchas más mujeres en general, están despertando y están preparadas para ejercer el papel de liderazgo espiritual. Pero este liderazgo femenino tiene un sabor diferente al liderazgo espiritual masculino. No tiene nada que ver con sentarse en el asiento del gurú, ni con adherirse a la doctrina espiritual. Tampoco niega la confusión que puede existir en el ser humano. El liderazgo femenino fluye desde el amor incondicional. Lleva una pureza innata que acaba con el dogma. Las maestras espirituales de hoy no están interesadas en un debate intelectual que defienda una perspectiva iluminada. Y no se adhieren a ninguna pauta específica al hablar sobre el despertar. (Este es a menudo el caso en ciertos círculos espirituales que se adhieren a las formas prescritas, donde hay un "códigos de conducta" tácito en el lenguaje que se usa.) En cambio, estas nuevas maestras espirituales expresan un lenguaje más fluido y variado, mostrando el despertar como una realidad humana viva.
Muchas de las maestras espirituales de hoy son mujeres comunes y corrientes que viven vidas modernas, a menudo con marido, niños, hogares y tareas habituales diarias que atender. Su apariencia y vestimenta puede asemejarse a la tuya. Conducen coches, limpian el fregadero, van de compras, cuidan de sus padres ancianos, pasean a su perro. Muchas también son terapeutas, sanadoras, médicos o algún tipo de profesión de ayuda. El despertar es descrito por estas mujeres como un suave despliegue, más que como una explosión repentina. Pero no hay ninguna regla sobre cómo se produce el despertar en cada uno; puede suceder de múltiples maneras. Estas maestras espirituales también hablan de cómo la vida en general continúa igual que sucedía antes, pero con una textura más profunda y una liberación de la carga de su historia. Parece que muchas mujeres, ahora, y de manera delicada, insisten en acabar con muchos de los mitos existentes acerca de la iluminación, mostrándonos que el despertar es accesible para todos.
Por supuesto, no son solo las mujeres las que están invitando al despertar, también están los maestros en quienes el despertar ha madurado en el corazón, el cuerpo y la mente. El maestro espiritual contemporáneo (ya sea hombre o mujer) está llamado a dirigirse a la totalidad del ser humano, al mismo tiempo que reconoce la luz divina en el centro de todo. Ser esta luz en medio de la oscuridad del mundo es más fácil para las mujeres, simplemente porque está en la naturaleza de la propia mujer. Hay un altruismo y abnegación en el estado natural de la mujer, debido a su capacidad fisiológica y psicológica para dar a luz y nutrir la vida. A diferencia de la psique masculina, que está menos en sintonía con los ritmos de la naturaleza, la psique femenina tiene menos necesidad de realizar prácticas ascéticas para eliminar la rigidez del pensamiento egoico. Por supuesto, la psique femenina también ha sido contaminada por milenios de dominación patriarcal, y la mayoría de las mujeres todavía sufren de profunda confusión, ansiedad o desconocimiento de su verdadera naturaleza. Pero hay un número creciente de mujeres que están despiertas a la luz de la verdad que palpita dentro de ellas, y estas son las nuevas líderes emergentes, que surgen en respuesta a nuestra creciente y urgente necesidad de sanar y purificar la tierra y el mundo.
Muchas de estas personas recién despiertas ya están expresando esta luz a través de sus acciones. Muchas de ellas son aún niñas, o al menos adultas jóvenes, como la activista medio ambiental Severn Cullis-Suzuki, que a la edad de doce años efectuó su primera aparición internacional en la Cumbre de la Tierra de Río en 1992. Muchas de ellas nacen en regímenes represivos, pero están realizando sin miedo una lucha y defensa correcta para corregir el tremendo desequilibrio y la injusticia dentro de áreas como la educación, el matrimonio, el trabajo o la libertad de expresión, como Malala Yousafzai, a quien se le otorgó el Premio Nobel de la Paz en 2014 por su papel en el apoyo a la educación de las mujeres en Pakistán. Sin preocuparse por las consecuencias personales, estas mujeres expresan y encarnan la luz de la verdad de una forma totalmente práctica, para el beneficio de todos los seres humanos. Estas mujeres no necesitan maestros, porque ya están en sintonía con la sabiduría innata de su verdadera naturaleza más íntima.
Tú también, en el nivel más profundo, sin importar tu género, ya eres inseparable de tu naturaleza más íntima. La decisión de dejar de seguir el movimiento incesante de la mente, de estar plenamente aquí y ahora en este y cada momento, te facilita el acceso a la sabiduría de la vida. Es una sabiduría que no tiene nada que ver con la mente pensante o el conocimiento, o con lo que se ha transmitido como sabiduría a través de los siglos, o incluso con cualquier cosa que leas aquí. Es la sabiduría de ti, porque tú eres vida. Detente aquí por un momento y escucha con tu ser más íntimo. La invitación ofrecida aquí ―en el espacio entre las palabras― es el descubrimiento más precioso de tu verdadera naturaleza. Siempre está aquí esperando que la reclames, para que la luz de tu sabiduría inherente pueda cambiar tu mundo, de adentro hacia afuera.
lunes, 8 de octubre de 2018
Zazen y eneagrama
La Meditación y el Eneagrama son prácticas complementarias. Las dos son caminos de liberación, que llevan, en mayor o menor grado, a vivencias de despertar.
El Eneagrama es una extraordinaria herramienta de discernimiento. Nos ayuda a distinguir entre lo que viene de nuestro ego de lo que viene de nuestro yo esencial, y produc
e un esclarecimiento personal. Y es que cuando uno se sienta a meditar, generalmente, de entrada, es el ego quien lo hace. Y si no conocemos el
e un esclarecimiento personal. Y es que cuando uno se sienta a meditar, generalmente, de entrada, es el ego quien lo hace. Y si no conocemos el
funcionamiento de nuestro ego puede suceder que se apropie de la práctica meditativa y la utilice en su propio beneficio. Como muy bien dice Eckhart Tolle: “Si no conoces los mecanismos básicos del funcionamiento del ego, no lo reconocerás, y te engañará una y otra vez para que te identifique con él. Esto significa que se apodera de ti un impostor que finge ser tú”. Todo ello dependerá de si estamos centrados o descentrados.
Uno. El perfeccionista. Su tenacidad, su forma de ser metódica, cuando está centrado, son buenas cualidades para perseverar en la práctica meditativa y no abandonarla a la primera dificultad.
El ego 1 está ciego o es incapaz de ver la perfección ya existente. Es, conforme ganan en serenidad, como descubren la verdadera perfección a su alrededor y en su interior. La meditación es una buena ayuda para cultivar la serenidad que tanto necesitan para contrarrestar la ira, su pasión dominante.
Descentrado en lo negativo del 4, el 1 tiende a la introversión, al pesimismo, al retraimiento, a la melancolía. Su práctica meditativa podría teñirse de esto.
Su listón de exigencia es muy elevado. Nunca quedan satisfechos. Metas imposibles. Severidad, esfuerzo, rigidez, disciplina. El autocontrol es el perfeccionismo de uno. La meditación como deber. Con el tiempo surgirá en ellos la tentación de evaluar su práctica, de comprobar el nivel de sus progresos. Si caen en ella lo que consigan nunca les parecerá suficiente. Es importante ser consciente de todo esto para evitarlo.
Durante la meditación los 1 con frecuencia se autocritican y autojuzgan. Cuando aparezca el crítico interno lo más sencillo y eficaz es prestarle atención, acogerlo, pero sin identificarse con él.
La meditación desde el centramiento en lo positivo del 7 es flexible, abierta, relajada, sin esfuerzo, tolerante, compasiva con uno mismo.
Dos. El ayudador. El 2 se siente superior ayudando. A menudo experimentan una sensación de autoimportancia. Es el orgullo, su pasión dominante. La meditación les puede ayudar a saborear eso de lo que hablaba Jesús en las bienaventuranzas, “la pobreza de espíritu”, el mejor remedio para el orgullo.
Tienen tiempo para todos, pero no lo tienen para ellos mismos. Su gran lucha y conflicto consiste en liberarse de la dependencia tan grande que sienten de los demás y ser realmente independientes. Necesitan caer en la cuenta de sus propias necesidades y así recuperar su libertad. La meditación puede ser una forma de dedicarse cada día un tiempo a ellos mismos. De intimar con ellos mismos. De conectar con su yo esencial. Esta es la verdadera libertad que tanto anhelan. Por contra, descentrados en lo negativo del 8, la intensidad y la vehemencia (la pasión dominante del 8) les hará volcarse todavía más intensamente en los demás y les alejará de su interior.
Su identidad parece que sólo la encuentran en el agradecimiento y reconocimiento que los demás hacen de sus servicios. Sin nadie a quien ayudar se sienten vacíos. No saben quién son. Experimentan crisis de identidad. Los ayudadores necesitan distanciarse de los demás para encontrarse. La meditación es una buena ayuda para descubrir quién son verdaderamente en el fondo.
Para centrarse el dos necesita fomentar la sensibilidad del 4, que significa vivir más en contacto con sus propios sentimientos, necesidades y deseos profundos. Y esto es algo que suele suceder con la meditación.
Tres. El seductor. Huyen de sí mismos, porque no se encuentran. Viven en el escaparate, son todo fachada. Por eso, tienen crisis de identidad. No sé quién soy. ¿Quién soy yo sin máscaras? Miedo a conectar con su mundo interior.
Quienes viven para el éxito tienen una gran dificultad para llevar a cabo una práctica meditativa de silencio interior, de estar con ellos mismos, sin hacer nada, ya que su constante activismo les hace considerarla como algo inquietante, y a lo que no acaban de encontrarle el sentido. Aquí no hay escenario, ni farsa, ni publico a quien impresionar. Además les da pavor la posibilidad de que detrás del escenario no haya nada.
La práctica de la meditación supone para el 3 cambiar sus prioridades, adentrarse en lo desconocido, internarse en el propio desconocimiento, perderse, dejar atrás sus máscaras y disfraces, conectar con su mundo interior. Porque lo único cierto de ellos es lo que son cuando dejan de interpretar.
Descentrado, su narcisismo y vanidad, su pasión dominante, se apropiarán de los frutos de la meditación para seguidamente interpretar el papel del despierto, del guía espiritual.
Descentrado en lo negativo del 9, su meditación se volverá indolente, pasiva.
La búsqueda a través de la meditación, siguiendo su dirección de centramiento en lo positivo del 6, es descubrir la autenticidad en su interior, es mantenerse fiel a su esencia.
Cuatro. El romántico. Se identifican con sus sentimientos. Experimentan bruscos cambios emocionales. O bien están muy elevados o muy bajos. Su atmósfera interior es de remolino, de turbulencia. La meditación es una buena ayuda para que puedan encontrar, como cantaba Franco Battiato (un 4 también) “un centro de gravedad permanente”.
La meditación ayuda al 4 a vivir centrado en el momento presente, sin echar de menos ningún “paraíso perdido” ni soñar con un “nirvana” futuro. Sentir el momento presente es la mejor forma de vivir creativamente.
Los 4 están apegados al sufrimiento. Melancolía, tristeza, depresión. Sienten que les falta algo para ser felices. Experimentan una sensación interna de privación, de ausencia. Nostalgia, anhelo. Otros tienen lo que a ellos les falta. Es la envidia, su pasión dominante. Descentrados en lo negativo del 2, buscarán eso que sienten que les falta en los demás, y su búsqueda se teñirá de orgullo.
Huyen de lo normal, lo común, lo ordinario, lo corriente. Lo que tanto anhelan está en su interior. Su interior es la mejor obra de arte, y la meditación les puede ayudar mucho a descubrirlo.
Centrados en lo positivo del 1 encontrarán en la disciplina, en el afán de perfección y en la conexión con su visceralidad el "ancla" que tanto necesitan para perseverar en su práctica meditativa.
Centrados en lo positivo del 1 encontrarán en la disciplina, en el afán de perfección y en la conexión con su visceralidad el "ancla" que tanto necesitan para perseverar en su práctica meditativa.
La práctica del silencio interior les ayuda a abandonar su mundo de fantasía, a vivir en un aquí y ahora en conexión con su cuerpo, más real. Pero si su ego se apropia de la práctica les llevará a intensificar su ensimismamiento y distanciamiento de los demás y se convertirá en otra forma de ahondar en sus sentimientos, alimentar su melancolía y reforzar su individualismo. Si caen en esta tentación, no sólo se desconectarán de sus verdaderos sentimientos, sino que irremisiblemente se volverán más solitarios, vulnerables e introvertidos de lo que ya son.
Cinco. El pensador. Es el buscador de sentido, por eso se sienten atraídos por la práctica de la meditación, como un camino para encontrarlo. También es el pensador. Su mundo está en la cabeza. La vida les parece demasiado peligrosa para involucrarse en vivirla. Les gusta aislarse, solos, con sus pensamientos e ideas. La avaricia, su pasión dominante, les hace tener un deseo vehemente de poseer la mayor cantidad de tiempo y de soledad que puedan conseguir. Por eso, la meditación, descentrado, puede hacer más fuerte su tendencia al aislamiento y, una vez convertida en uno de sus principales intereses, en otra forma de alimentar su avaricia de tiempo y soledad para ellos mismos. Sin embargo, centrado, la meditación puede ayudarles a acoger y atravesar la sensación interna que a menudo experimentan de vacío, aridez y desierto interior.
Se apegan a sus pensamientos e ideas, a su mundo mental interior. Es por eso que a la hora de seguir una práctica de silencio interior, como la meditación, les cuesta tanto dejarse llevar por la respiración, silenciar su mente, abandonarse. Resulta más fácil para ellos silenciar el exterior que el interior.
Descentrados en lo negativo del 7, surgirá en ellos la dispersión, la huida del sufrimiento y la falta de disciplina, que influirá negativamente en su práctica meditativa.
Descentrados en lo negativo del 7, surgirá en ellos la dispersión, la huida del sufrimiento y la falta de disciplina, que influirá negativamente en su práctica meditativa.
Por otra parte, centrados en lo positivo del 8, la meditación les puede ser de gran ayuda para saborear la sana sabiduría, que se encuentra en lo más hondo, que significa experimentar las cosas sin la mente personal, prescindiendo de conocimientos y conceptos, y conectar con su visceralidad, energía, vitalidad y fortaleza.
Seis. El lealista. Miedo, inseguridad, duda, escepticismo, constituyen su pasión dominante. Para contrarrestarla a menudo buscan seguridad en autoridades externas. Existe el peligro de que conviertan a su maestro o instructor de meditación en una importante figura de autoridad y que esto genere una relación de dependencia, de la que no les resultará fácil liberarse.
Les falta confianza y seguridad en sí mismos. Tienen mucho miedo en la imaginación. Suelen experimentar una sensación de peligro, amenaza, intranquilidad.
Les falta confianza y seguridad en sí mismos. Tienen mucho miedo en la imaginación. Suelen experimentar una sensación de peligro, amenaza, intranquilidad.
Los 6, cuando logran centrarse, y la meditación es una buena forma de hacerlo, descubren que el miedo y las dudas que les acompañan son una falsa ilusión de su ego. Su yo esencial sabe que nada ni nadie puede herir su esencia, excepto su misma inseguridad. Descubren la autoridad y seguridad en su interior. Se sienten relajados, apoyados por dentro, acompañados. Viven el presente confiadamente, no anticipan el mañana, y así sienten paz y no temor. Están a gusto consigo mismos. También descubren que su autenticidad es su mayor seguridad. Mediante la práctica de la meditación dejan de buscar en el exterior, lo que les sucede sobre todo cuando se descentran en lo negativo del 3, lo que solo van a encontrar en su interior.
Su responsabilidad, lealtad y compromiso les servirán de mucho para no abandonar la práctica meditativa a la menor dificultad.
Necesitan la tranquilidad interior y la estabilidad de lo positivo del 9, su dirección de centramiento. Esto proviene de vivir menos de su centro de la cabeza y más de su centro visceral. Meditar, estar en la respiración, supone bajar de la cabeza la cuerpo. Conectar con el cuerpo les da la tranquilidad y estabilidad que tanto necesitan.
Siete. El optimista. Cuando uno de sus dones, la elocuencia, una vez descentrado, se convierte en locuacidad, al servicio de su pasión dominante, la gula, el silencio interior que proporciona la meditación es el mejor remedio para el 7. También lo es para su tendencia descentrada a la hiperactividad, a la dispersión, a la frivolidad, a imaginar, a planificar y a su mente acelerada. La práctica de la meditación conlleva hacerse más consciente. Escuchar más, hablar menos. Esto es centrarse en lo positivo del 5. Sin embargo, descentrados en lo negativo del 1, su practica se volverá rígida, exigente, y no tardarán mucho en abandonarla.
Claudio naranjo llama al 7 “el encantador encantado”. Su optimismo compulsivo y su tendencia a idealizarlo todo pueden llevarle a una meditación idealizada, encantada. También puede suponer un importante obstáculo su falta de disciplina y compromiso. Es típico en ellos que hablen maravillas de la meditación, pero que muchos días no la practiquen.
La práctica de la meditación supone mirar en mi interior. Sin embargo los 7 huyen de la profundización. Huyen de todo lo que suponga dolor, tristeza o sufrimiento. No afrontan el dolor. Además, raramente viven el presente. Tienen la mente ocupada en opciones positivas y planes. Todo ello supone una importante dificultad para su práctica.
“Los afanes espirituales (como la meditación) pueden constituir un escape para el 7, por cuanto entraña un desatender lo inmediato y lo posible por lo remoto e imposible” (Claudio Naranjo). “Deseo de lograr estados modificados de consciencia, de aplicar significados superiores a los asuntos conflictivos. Escape hacia la luz” (Helen Palmer).
Ocho. El líder. La meditación puede ayudarles a moderar su impetuosidad y vehemencia, su pasión dominante. Sin embargo, tarde o temprano les surgirá la tentación de llevar la intensidad y la visceralidad a su práctica, convirtiéndola en una lucha, en la que el ganador suele ser su ego.
“La típica orientación del 8 hacia un aquí y ahora tangible y concreto –la esfera de los sentidos y de las sensaciones corporales- es un aferramiento lujurioso al presente” (Claudio Naranjo), que nada tiene que ver con la verdadera atención plena.
Viven a la defensiva. Sensibilidad acorazada. Se sienten viviendo en un mundo hostil. Tienen dificultad para aceptar y expresar el lado tierno, agradable, suave, vulnerable, “femenino”. En la debilidad del 8 está su fuerza. Por dentro se sienten aburridos, de ahí la pasión del 8 por el exceso. Esto se debe a que reprimen algo muy suyo, pero que lo mantienen muy enterrado y escondido en su interior: una gran ternura y una gran sensibilidad. Y hacen esto porque consideran toda esa riqueza de sensibilidad como una debilidad.
La práctica de la meditación puede ayudarles a recuperar la inocencia perdida. Cuando esto sucede, ya no necesitan el exceso para aliviar su aburrimiento, porque todo lo ven con ojos nuevos y les llega muy adentro, entonces cede la agresividad y brusquedad característica de su ego.
Descentrados en lo negativo del 5, tienden a encerrarse en sí mismos, aislarse. La meditación puede potenciar esto.
Centrados en lo positivo del 2, la meditación puede ayudarles a conectar con su corazón. A descubrir el poder del amor, antes que obsesionarse con el amor al poder.
Nueve. El pacífico. La aparente iluminación del 9 implica una inconsciencia de la inconsciencia, un adormecimiento de su anhelo. Refuerzan su identidad mediante la inconsciencia, simplificándolo todo (“¿qué más da?”). Viven dormidos a su esencia. Consiguen su bienestar mediante un adormecimiento interno. Es por eso que, al comienzo, la práctica de la meditación no les desagrada, al fin y al cabo es una actividad cómoda y descansada que, aparentemente, requiere poco esfuerzo, no se gasta su energía y les aporta todavía más paz y sosiego del que ya disfrutan. Y es que, como se resisten a lo profundo, porque temen sea conflictivo y perturbador, tienden a quedarse en la superficie de la práctica, por eso se distraen con facilidad, les cuesta concentrarse y enseguida se pierden en agradables ensoñaciones.
Descentrados, tiene el peligro de que la meditación intensifique su pereza, pasividad y retraimiento. Por el contrario, centrados, también puede resultarles de gran ayuda para conectar con su interior y despertar así del sueño en el que viven.
En general, no tienen gran entusiasmo por las cosas. Cuando los 9 comienzan a buscar, por ejemplo, mediante la meditación, es que están despertando. Los 9 en vías de integración, centrados en lo positivo del 3, conectan con su vitalidad. Se niegan a vivir “dormidos”, aletargados. Miran profundamente y sin miedo en su interior, se hacen conscientes, descubren lo valiosos que son.
He publicado recientemente un libro en AMAZON. Se titula EL JARDIN INTERIOR. Es una novela corta y trata de muchas cosas que a mí me interesan, como el ENEAGRAMA, la práctica de la meditación, el discernimiento, la montaña, la atención plena, y hasta hay un poco de cocina. Tiene también muchas referencias y sugerencias a la cultura tradicional japonesa, especialmente al haiku. Pero como indica su título, trata de jardines, sobre todo interiores. Cuesta 3,90 €.
EL JARDÍN INTERIOR. AMAZON.
Si no tienes ebook, puedes descargar en AMAZON la aplicación de lectura Kindle gratuita para leer libros digitales en tu tablet, ordenador o Smartphone.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
inspirada en Riokan monje zen y poeta
El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...
-
El acto de barrer ¿Acaso hay algo más sencillo que barrer el suelo? Cuando prestas demasiada atención a tus acciones, o eres demasiado cuida...
-
La mirada poética puede resemantizar y por tanto sublimar todo lo que observa hasta lograr la proeza de que lo que antes parecía una trivial...
-
Entrevista en Conciencia sin fronteras. Lo primero que se suele decir y escuchar de Dokushô Villalba es que él es el primer maestro ze...







