viernes, 16 de enero de 2026

inspirada en Riokan monje zen y poeta

El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa viva. La contemplación de la vida, en movimiento. Nacer, la energía explícita de la vida, en la infancia, en la juventud, la enfermedad, el declive, la partida. "Tot era una enganyifa", le dijo la anciana, consciente de la recta final. El océano de piel rizada, olas que emergen y desaparecen, tan constante el movimiento que a veces parece quietud. El cansancio a veces, el descanso, dejarse llevar por la corriente, el cuerpo en reposo. La entrega, la renuncia. A veces sin refugio, sin necesidad de refugio. A veces el abrazo de Dios, la luna de miel con Dios, la disolución, como agua vertida en agua. Cuando todo forma parte del cuerpo de Dios y el dolor no aparece, o bien es una mera experiencia más de la Conciencia, del cuerpo de Dios. A veces la contemplación compasiva, a veces los infiernos. La liberación y todos los demás mundos están en este mundo, en esta vida. La contemplación, la compasión y los infiernos, todo ello también el cuerpo de Dios. También el cansancio. Y la embriaguez de la experiencia de la presencia, la Conciencia, jugando al escondite. "El sol del estado de la budeidad irrumpe en nuestro corazón y se dispersan la ignorancia y la ilusión, que hasta entonces rodeaban el sol con una espesa capa de nubes". (Disertaciones sobre el logro de la budeidad en esta existencia. Daisaku Ikeda).

lunes, 2 de septiembre de 2024

Un dia en la vida de Lili.

varias tomas de la vida diaria. como por ej. darle la comida a los pajaros, darle el alimento a las mascotas, tomar el sol en las mañanas acompañada de un jugo de mandarian recien hecho por ella misma, meditar zazen en la mañana y en la tarde, salir al pueblo a comprar lo del almuerzo y desayunar donde luzelvy, sentarse a hacer una figura de origami, sentarse a tejer una nueva mochila, ir a clase de telar con lina, alimentar las lombrices,ir al rio felidia y bañarse en soledad, trasplantar plantulas, regar las plantas, ver un buen documental, hacer el taller de escritura terapeutica, ver un album de fotografias, rastrillar las hojas del cipres, hacer floreros sencillos con flores de la casita, bajar a cali a dar clase de yoga terapeutico a sus alumnas mayores, ir a la galeria alameda a comprar la comida de las mascotas y de ella.

sábado, 10 de diciembre de 2022

LA VUELTA A CASA: EL REGRESO A SÍ MISMA ¿Qué es el ansia de hogar? Es el instinto de volver, de ir al lugar recordado. Es la capacidad de encontrar tanto de día como de noche el propio hogar. Todas sabemos cómo regresar a casa. Por mucho tiempo que haya transcurrido, sabemos encontrar el camino. Caminamos de noche cruzando tierras extrañas y tribus desconocidas sin ningún mapa, preguntando a los viejos personajes que encontramos por el camino: «¿Por dónde se va?» La respuesta exacta a la pregunta «¿Dónde está el hogar» es más complicada, pero se trata en cierto modo de un lugar interior, de un lugar del tiempo más que del espacio, en el que una mujer se siente entera. El hogar está allí donde un pensamiento o un sentimiento se puede conservar sin que se interrumpa o nos sea arrebatado porque otra cosa exige nuestro tiempo y nuestra atención... ...Los vehículos que utilizan las mujeres para regresar a casa son muchos: la música, el arte, el bosque, la espuma del mar, el amanecer, la soledad. Todos ellos nos conducen al nutritivo mundo interior del hogar que posee sus propias ideas, su orden y su sustento... ...Allí no sólo hay tiempo para meditar sino también para aprender y descubrir lo olvidado, lo abandonado, lo enterrado. Allí podemos imaginar el futuro y examinar los mapas de las cicatrices de la psique, averiguar sus causas y adónde iremos a continuación... ...Para algunas, el hogar es el inicio de una actividad. Algunas vuelven a cantar tras haberse pasado varios años sin encontrar ninguna razón para hacerlo. Se entregan al aprendizaje de algo que llevaban mucho tiempo deseando aprender. Buscan personas y cosas perdidas de sus vidas. Recuperan la voz y escriben. Descansan. Hacen suyo un rincón del mundo. Toman grandes o extremas decisiones. Hacen algo que deja huella. Para algunas mujeres el hogar es un bosque, un desierto, un mar. En realidad el hogar es holográfico. Se desarrolla en toda su plenitud incluso en un solo árbol, un solo cacto del escaparate de una tienda, un estanque de serenas aguas. Se desarrolla también en toda su potencia en una amarilla hoja caída sobre el asfalto, una roja maceta de arcilla que espera la plantación de una raíz o una gota de agua sobre su tierra. Cuando una mujer se concentra con los ojos del alma, ve el hogar en muchísimos lugares. 🌲🐺 Clarissa Pinkola Estés 🙏🧡 Mujeres que corren con los lobos (Capítulo 9)

miércoles, 23 de marzo de 2022

bondades de la poesia

La mirada poética puede resemantizar y por tanto sublimar todo lo que observa hasta lograr la proeza de que lo que antes parecía una trivialidad ahora resulte una antología de la inteligencia humana, o una maravilla de la naturaleza. Compartiré una breve sucesión de ejemplos. Abrir un grifo y que salga agua. Pulsar un botón y que unas ondas electromagnéticas calienten líquido o alimentos. Tostar una rebanada de pan que acompañará a un café humeante mientras por la ventana se cuela un amanecer de un rojo somnoliento. Bajar a la calle y contemplar en las hacinadas aceras la biodiversidad humana y el armónico entrelazamiento de interdependencias opacadas por su propia ubicuidad. Subirte a un coche y alcanzar una velocidad insuperable para cualquier animal. Hablar con una persona y entenderla y que te entienda gracias a una pluralidad de sonidos semánticos que se exilian de la boca y se refugian en los tímpanos, y que llamamos lenguaje. Entrar en un edificio atestado de personas y hacerlo tranquilamente porque un ordenamiento jurídico y una infraestructura cívica custodian que la vida sea respetada y pueda desplegarse sin sobresaltos al lado de la de los demás. parte de un escrito de Jose M. Valle.

lunes, 20 de julio de 2020

El árbol invisible.


“Hoy me gusta la vida mucho menos / pero siempre me gusta vivir, ya lo decía”. Estos versos son del peruano César Vallejo, y los recuerdo porque  ellos resumen, a pesar de haber sido escritos en los años 30 del siglo pasado, lo que muchos estamos experimentando

Al comienzo de esta cuarentena media humanidad se dedicó a hacer pan, a comprar el maíz y hacer Arepas caseras y, además a desempolvar la receta de nuestros parientes que en otro tiempo dedicaron parte de su hermosa vida a cuidar el paladar de sus hijas e hijos y demás.
Con tal ahínco nos metimos a La Cocina, que en todos los supermercados del mundo se acabó la levadura. En las redes sociales comenzó a surgir la necesidad de aprender sobre huertas y jardines, a menudo se veían fotos de lechugas,cilantro y otras hierbas en los balcones.  La gente se pasaba el dato de dónde aprender y encontrar los ingredientes, con la misma premura con que los venezolanos se pasan la voz, en tiempos de escasez, sobre dónde encontrar mantequilla, huevos o harina para hacer arepas. Siempre me pareció curiosa esa elección, la de hacer huertos caseros y... pan, tortas de zapallo,zanahoria y banano en casa. Tan curiosa como la de correr a comprar grandes volúmenes de papel higiénico.

Todas las labores muy significativas. Hacer Huertas,pan,Arepas y tortas cuando empezó el confinamiento obligatorio, esto significó mucho más que no tener que ir a las panaderías. Fue, creo, la concreción del deseo de ver en esa reclusión forzada una oportunidad: la de hacer cosas que nunca hicimos. Pero la elección parecía entrañar, además, un elemento simbólico: un regreso a lo esencial, a lo básico, a lo que todas, si queremos, podemos hacer con nuestras manos.

Una opción que reemplazaba la avidez de la sociedad de consumo aunque fuera por unas semanas. De alguna manera, también, era como recuperar la noción de hogar, una palabra que no sólo significa casa sino “sitio donde se hace la lumbre en las cocinas”. En el hogar, al fuego, se hace la hogaza, del latín focacia y de cius, cocido al fuego.

Hacer pan y otras labores ha sido una manera de darle sentido al paréntesis obligatorio de la pandemia. Entre esas cosas manuales está también escribir,pintar, redecorar la casa, desempolvar cuadros y fotos guardadas por años. Labores  Manuales y corporales, porque también se escribe con todo el cuerpo. Y, por supuesto, espirituales:  el hacer, se une con la vida reflexiva. Todo eso sucedió porque pensamos que duraría dos, tres meses. Después del desconcierto nos preparamos para resistir con estoicismo, y lo aliviamos, también, con un poco de humor. Las redes se llenaron de memes.

Pero luego ha estado llegando el cansancio, la necesidad del abrazo, del beso, de la presencia para reírnos a carcajadas del aburrimiento de lo mismo, dándonos cuenta que la comunicación por redes y las clases y conferencias por zoom o Google Meet no son suficientes ni plenas.
Ahora estamos teniendo la percepción del confinamiento como un tiempo que se prolonga sin esperanza.  Para no hablar del miedo, de las noticias que sofocan especialmente a la gente  mayor, dolor de saber que en este mismo momento hay muchos que están muriendo asfixiados, en la más aterradora soledad. Y que también nosotros podemos morir.

 En Alguna parte leí que...






La muerte es una amenaza que está siempre ahí. (…) A menudo imagino que la muerte es un árbol invisible plantado en nuestra sala. Cuando las puertas están cerradas, con el cerrojo bien echado, cuando el pago del arriendo está cancelado, hay alimentos en la nevera suficientes para una semana más,  las cortinas abajo  y los males del mundo han sido apartados para que nosotros podamos sentarnos  a gusto en en sofá  (…) ese árbol invisible cruje, florece, "suma un anillo a su corteza" Sí. La muerte está ahí.  Pero aguantamos, porque siempre nos gusta vivir, como dice Vallejo.

domingo, 14 de junio de 2020

La ola es el mar

Cuando observamos el océano vemos que cada ola tiene un principio y un final. 
Una ola puede compararse con otras olas, y podemos calificarla de más o menos bella, más alta o más baja, o más o menos duradera. Pero si observamos más a fondo descubrimos que la ola está hecha de agua. 
Aunque lleve la existencia de una ola, vive también la vida del agua. Sería triste que la ola no supiera que es agua. Pensaría: «Algún día tendré que morir. Este período de tiempo es la duración de mi vida y cuando llegue a la orilla regresaré al no-ser». Estas ideas pueden provocar en la ola miedo y ansiedad. Si la ola quiere ser libre y feliz, se desprende de los conceptos del yo, la persona, el ser vivo y la duración de la vida. 
Una ola puede reconocerse por los signos: alta o baja, naciendo o desapareciendo, bella o fea.

 Pero en el mundo del agua no hay signos. En el mundo de la verdad relativa, la ola se siente feliz al crecer y se siente feliz al caer. 
 Pero cuando la ola percibe su verdadera naturaleza —que es el agua— todos sus complejos desaparecen y trasciende el nacimiento y la muerte. 

 La liberación es la capacidad de ir del mundo de los signos al de la verdadera naturaleza. Necesitamos el mundo relativo de la ola, pero para gozar de una verdadera paz y alegría, necesitamos también sentir el agua, la base de nuestro ser. No deberíamos permitir que la verdad relativa nos aprisione y nos impida sentir la verdad absoluta. Al observar profundamente la verdad relativa, comprendemos la verdad absoluta. La verdad relativa y la absoluta se ínter-abrazan. Ambas verdades tienen un valor. 

Tomado del libro: “El corazón de las enseñanzas del Buda”  de Thich Nhat Hanh.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Yoga y meditación entre rejas

MEDITACIÓN ENTRE REJAS. ELAINE MACLNNES. MAESTRA ZEN.

Elaine Maclnnes con Yamada Koun Rôshi
Elaine Maclnnes nació en 1924 en la ciudad de Moncton, provincia marítima de New Brunswick, Canadá. Estudió violín y más tarde fue profesora en el Conservatorio de Calgary. Se unió a la Orquesta Sinfónica de esta ciudad durante cinco años.
Su prometido murió durante la Segunda Guerra Mundial. Elaine ingresó en la comunidad de las Misioneras de Nuestra Señora y se hizo monja en 1961.
Ese mismo año viajó a Japón, su primer destino misionero. Conoció al jesuita Hugo Enomiya-Lassalle, que estudiaba y practicaba zen. La hermana Elaine tenía cierta curiosidad sobre el zen y decidió que si el padre Lassalle estaba practicando: "Tenía que estar bien". https://satsangzaragoza.blogspot.com/2014/09/enomiya-lassalle.html
Enomiya Lassalle
Poco después se unió a una orden de monjas budistas de la escuela rinzai del templo Enkoji, en Kyoto, donde vivió durante ocho años.  Más tarde, el padre Lassalle le presentó a Yamada Koun Rôshi. La hermana Elaine logró el kensho durante su segundo sesshin con él. Continuó sus estudios zen con Yamada Rôshi, de quien recibió la transmisión y el título de maestra zen con el nombre de Ko-un An (Nube brillante).
https://satsangzaragoza.blogspot.com/2020/05/yamada-koun-roshi-maestro-zen-japones.html
En 1976 la hermana Elaine fue destinada por su congregación a Filipinas durante los peores años de la dictadura de Ferdinand Marcos. Fue a través de su trabajo abriendo un centro Zen para la Iglesia Católica en Manila que terminó enseñando meditación en la cárcel a prisioneros políticos. Su trabajo en las cárceles se convertiría en su vocación.
En 1992, la hermana Elaine fue invitada a convertirse en directora del Prison Phoenix Trust en Oxford, Reino Unido, cuyo mecenas es el actor inglés Jeremy Irons. Estableció una red de profesores de yoga y meditación que trabajan en centros penitenciarios en todo el Reino Unido e Irlanda, enseñando yoga y meditación a los presos que voluntariamente asisten a las clases. La idea detrás de Prison Trust es que el espacio de una celda de prisión puede convertirse en un lugar de práctica, no muy diferente de la celda de un monje.
Cuando regresó a Canadá, decidió establecer una organización similar aquí. Se llama Liberando el espíritu humano y ha logrado colocar instructores de yoga y meditación en las cárceles de todo Canadá. .


El actor ganador del Oscar Jeremy Irons describe a su amiga y mentora canadiense Hermana Elaine Maclnnes, una monja católica y maestra zen, como una de las personas más sin prejuicios que ha tenido la fortuna de conocer. 



Mi antiguo maestro zen en Japón, Yamada Koun Rôshi, solía decir que “todos nacen para ser místicos”. 

Las cárceles no son lugares tranquilos. No son lugares positivos. Las cárceles son lugares terribles. Y estar en una habitación, en un silencio que los prisioneros se han creado, es simplemente mágico.

Vi a la gente cambiar mucho. Ver a alguien convertirse de un convicto enojado en prisión en alguien más humano, suave y amable, es un pequeño milagro en sí mismo.

No estás separado de ellos (los presos). Ve a ellos y en esa unidad haz lo que puedas para ayudar.
Elaine Maclnnes


The Fires That Burn. Sister Elaine Maclnnes (activar subtítulos en español):

Zen catholic nun Sister Elaine Maclnnes (activar subtítulos en español):

inspirada en Riokan monje zen y poeta

El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...