soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

martes, 16 de septiembre de 2014

el excelente fotografo Alejocokc

-para Alejandro Cock-


La primera imagen que ves cuando piensas en él es su sonrisa. 
Alejo te acerca con su sonrisa. 
Dos minutos después del encuentro comprendes que el mundo sería un lugar mejor si te encontraras con más gente como él. Está hecho de una materia extraña este hombre: es capaz de abrazarte con una mirada. 
Alejandro Cock-Peláez toma sus fotografías con el corazón, cuenta historias con palabras habitadas por imágenes, hace documentales que atrapan el alma –no de quien queda grabado, sino de quien los ve- y vive con la intensidad de quien ha visto el amanecer en lugares que a los demás nos resta sólo imaginar. Es coleccionista de paraísos.





Suyo es el mar y también el bosque.
Suya la brisa y el cabello en remolinos.
Tan cerca de lo ancestral, tan adentro de lo fundamental.
La naturaleza le acaricia, le susurra al oído, sueña con él. Y él con ella.
Ha visto crecer árboles que lo han visto crecer a él.
La vida es un planosecuencia.
Más que profesor ha sido Maestro. Y Cielo. Y Nube.
…ha perdido relojes y ganado atardeceres, ha bebido la savia de la vida.
Sus ojos tras el lente, tanta geografía en sus zapatos, el beso en sus labios.
Una palabra en el diccionario habla sobre Alejandro: Valiente.


+ Algunas de sus fotografías puedes verlas aquí
+ Una muestra de su trabajo en video puede verse aquí

tomado del blog Ocho16