soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

viernes, 27 de junio de 2014

la paciencia


LA PACIENCIA

El camino del Bodhisattva  declina en seis prácticas que son el fundamento, la base de la práctica espiritual del Zen.  la practica de la paciencia es una de sus bases.
La identificación con el sistema condicionado, me lleva a desear intensamente y saciar el menor deseo. Esta forma de funcionar esta  muy postulada en la sociedad actual y muchos de nosotros soportan cada vez menos frustración, lo que genera e intensifica la cólera.
El velo de la cólera me  impide discernir, aprehender la existencia en toda su arborescencia  y  en ocasiones  conlleva   hasta a eliminar el objeto, incluso el sujeto, lo que cerraría el camino hacia la realización del deseo. Este velo de la cólera expresa también hasta que punto estoy separada de nuestra más vasta dimensión, la dimensión del amor.

 La paciencia es una compañía necesaria si voy a seguir caminando  en la vía del zen,  ella me  permite no  reaccionar frente  a las diferentes situaciones que me  generan dolor,  a los diferentes fenómenos que encuentro, sino a estar con una mente abierta. Permite  no cristalizarme, no resistir, no juzgar o juzgarme y así cultivar la benevolencia con  los otros y  conmigo misma. 
 En el camino encuentro a diario obstáculos- oportunidades (las llamo yo) como la agitación mental, las resistencias, las relaciones difíciles, los miedos, las dudas…La paciencia en diferentes "pares" o stop  del dia  me permiten experimentar estas diferentes situaciones a las que estoy siendo  confrontada en el sentido de no reaccionar ni a favor ni en contra. Las observo con la unica intencion de atravesarlas, lo que abre mi  capacidad de discernimiento el cual no confundo  con el juicio.

El juicio como su nombre indica, juzga, pero también condena y rechaza, mientras que el discernimiento ve, reconoce lo que está ahí, tal y como está ahí. Con esta visión penetrante que es el discernimiento se abre una comprensión intuitiva de las diferentes situaciones que jalonan la existencia, es el fruto de toda una red de interdependencias. 

Acompañada por el discernimiento conjugado con la apertura del corazón, los lazos de identificación, se desatan; no me siento culpable,afectada o amanazada,  mas bien  surge la armonia , y llego a fluir   como la corriente de un río que abraza los diferentes obstáculos que encuentra a su paso continuando avanzando de forma libre.

Alli   comprendo que la práctica de la paciencia no es una actitud pasiva sino un movimiento dinámico.

El campo de la práctica es vasto, se despliega en el menor aspecto de nuestra vida. Entonces tengo  muchas ocasiones de practicar la paciencia.  la paciencia la puedo tambien  experimentar durante  la meditación sentada cuando  confronto  los fenómenos que me  atraviesan y que invaden el espacio interior; bien sean fenómenos de origen corporal o mental; siendo consciente de ellos ,encontrando una afinidad paciente y regular con la experiencia viva del aquí y del ahora.
Esta práctica de la meditación sentada alimenta fundamental y profundamente la  actitud de "ser" en la vida y es esencial dejar que su perfume impregne todos los espacios de mi vida, cultivando así la paciencia en nuestras diferentes relaciones: las relaciones con los otros, con uno mismo, con los diferentes acontecimientos que recorren nuestra existencia.

Los cuatro votos que pronuncia el Bodhisattva - practicante zen- se alimentan de la práctica de la paciencia y lo apoyan en el camino de su realización.

Hoy Cultivo la paciencia con mi hija Sarah, respetando su camino de vida, evitando encerrárla en mis proyecciones, en mis deseos o aversiones, intentando desde mi corazon y con el apoyo del discernimiento   atravesar el mundo de las apariencias para ver en ellas que la esencia que nos habita fundamentalmente es el precioso vehículo que permite realizar el primer voto del Bodhisattva:  acompañar silenciosamente  a todos los seres en el camino del despertar.

Como  Bodhisattva, cultivo la práctica de la paciencia, frente a mis sombras, dificultades, dudas,  condicionamientos,  Sin diferenciarme de los otros, …iluminándolas con la paciencia. 
Asi, se despierta  la consciencia de que no estoy  separada de Sarah, de que mis  cuestionamientos, dudas y temores  en el fondo, no son diferentes de las que puede estar viviendo ella. 
Entonces, por ella misma, la paciencia se vuelca hacia nosotras  y puede manifestarse la compasión, terreno necesario y esencial para caminar en la vía de la realización.

Algunos apartes extraidos del blog Zen Navarra. Patrick.