No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.
Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.
Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.
Mary Oliver
Aqui puedes encontrar imagenes,sentires cotidianos, textos y algunas recomendaciones sobre temas tales como: la practica cotiadiana de yoga, la meditacion zen, la presencia en cada acto cotidiano, y recorridos neuronales diferentes a los aprendidos.
viernes, 18 de enero de 2019
jueves, 27 de diciembre de 2018
Película Roma,amor al revés
Córdoba
Un coche enorme que, procedente del espacio público (masculino), entra con dificultad en el portalón de la casa (femenina). No vemos el rostro del patriarca. Lo intuimos a través de sus manos que sostienen un cigarrillo y que maniobran al volante. El profesor, el marido, el padre, el proveedor. Un hombre con traje que, ausente del hogar, vuelve a él con el poder que le da haber nacido con un pene entre las piernas. El tipo que, aunque apenas ocupe un par de escenas, y del que apenas escuchamos su voz, es en gran medida el detonante de lo que pasa en las habitaciones. Esa escena del coche que, al entrar, va pisando mierdas de perro, es solo una de las muchas con las que Alfonso Cuarón, con unos planos que parecen querer mantener una cierta distancia objetiva y con una narrativa que no impone ningún credo, dibuja a la perfección el contexto y los personajes de su Roma.
Es esta una de esas películas milagrosas en las que la mirada de un hombre creador es capaz de situarse más allá de su ombligo de genio y de posarse sobre la realidad las mujeres que siempre han existido para que nosotros fuéramos justamente los divinos, los autónomos, los protagonistas. Con evidentes tintes autobiográficos, el director de Gravity nos adentra en el universo de una familia o, mejor dicho, de una familia en crisis, y lo hace a través de los pasos medidos, prudentes y domesticados de las que cuidan. Esos seres para otros, que diría Marcela Lagarde, que, de la mañana a la noche, viven entregados a las necesidades, materiales y emocionales, de los demás.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
De Patas arriba con la vida
Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
Liliana posso debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver las estrellas
para desembolatar mis falsas historias.
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
Liliana posso debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver las estrellas
para desembolatar mis falsas historias.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
desprenderse como hojas en otoño
Dicen, que el dorado de las hojas en otoño, es la gratitud que los árboles sintieron durante el verano hacia un sol intenso que hizo fructificar sus frutos. Es la sonrisa dorada del reino vegetal, expresada en la corona de sus reyes, los árboles, que no solo la ofrendan como pendientes con las que engalanan su sencilla majestad sino que como sabios que educan con su ejemplo dejan caer con una parsimonia prodigiosa cada una de esas joyas de oro al suelo, que las devorará como manjares exquisitos del cielo, con sabor a luz, luz dorada que se apaga en la tiniebla, y se vuelve humus, suelo, tierra.
Todo vuelve a su origen, la materia a la tierra, el cuerpo se vuelve polvo, y los caminos son capas y capas de nuestros ancestros que nos miran desde abajo, creando la base firme de nuestros pasos. Todos seremos una hoja de la existencia que se desprende de la savia de la vida y retornaremos al origen. En nuestra voluntad está el que nuestro último baile en la levedad de la gravedad mientras caemos como hojas al viento del tiempo, hacia el útero de la tierra, tenga destellos en su trazo de muerte, tenga esa luz dorada de la gratitud del que ha vivido en nombre de lo Real, del sol de su corazón.
Dicen algunos que se vive como se muere. Vivir sembrando primaveras a cada paso -en esa sentencia gloriosa de un hombre despierto-, va cargando el corazón de sabiduría y de amor, las dos alas con las que atravesar el espacio de la conciencia en la que somos, nos movemos y existimos, siendo lo que palpita en lo más nuclear de nuestro ser.
Amar con benevolencia deseando que todos los seres conozcan las causas de la verdadera felicidad, señalando con el ejemplo viviente que es más feliz el que es, el que se dona, se hace pan y vino para el hambriento, para el sediento, mucho más que el que tiene la ilusión de permanencia de unos objetos, de unas experiencias que se escapa a diario entre nuestras manos.
Amar al que sufre, mojándose las manos y el cuerpo del dolor universal que escribe la gramática de estar vivos, y enseñar las causas que producen sufrimiento, ese autocentramiento obsesivo en mi yo y en lo mío, firmando un contrato de indiferencia absoluta con el prójimo. Bajar al foso del infierno, como beatrices enamoradas y sacar a Dante hacia la luz, lejos de la caverna que confunde con sus sombras.
Regozijarse hasta el infinito ante la felicidad ontológica que lo permea todo, recuperar el asombro ante las estrellas que nos custodian, los ríos que nos sustentan, los vientos que expanden la semilla y susurran voces de otros mundos. Caer de rodillas en una alegría incondicional por cada golpe de brisa que hace danzar las ramas del olivo, y anonadarse ante toda esa belleza del macrocosmos refulgir en la nobleza de un alma, que es toda ella un árbol que cobija, un sol que ilumina y conforta, una gua viva que extingue la sed, un cosmos entero asomándose por el centro mismo de sus pupilas, el mismísimo centro del universo.
Cultivar la santa ecuanimidad que como un fiel de justicia, ante la impermanencia de los fenómenos, se entrega sin la resistencia al cambio que nos esculpe la vida, sin rechazar al que es diferente, sin apropiarse de la libertad de quienes ama. Todo ello hasta llegar a ser una hoja dorada agradecida que se desprende de la vida con un canto de cisne que conmueve.
Beatriz Calvo Villoria. Directora de Ariadna Tv
viernes, 23 de noviembre de 2018
El compañerismo amoroso
El capitalismo patriarcal nos quiere celosas, monógamas, posesivas, amargadas, miedosas, con complejos e inseguridades, y sumergidas en las guerras románticas. Pero el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además tiene un hermoso y noble potencial revolucionario escribe, Coral Herrera. “Somos cada vez más las que estamos apostando por el amor solidario y por el compañerismo amoroso, añade.

Aquelarre de osas. / Emma Gascó
Somos cada vez más las personas que creemos que otras formas de desearse y amarse son posibles, el amor se está poniendo de moda: ya no es un asunto del que avergonzarse, ya por fin la gente entiende que no es un asunto tuyo que pertenece a la esfera de tu intimidad y privacidad. Es un asunto colectivo: lo romántico es político. Aprendemos a amar a través de la familia, la socialización, y la educación. Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican qué es lo anormal y qué es lo normal, cómo son las mujeres y cómo son los hombres, y cómo se relacionan entre ellos.
Nuestra cultura es patriarcal, nuestra forma de relacionarnos es, pues, patriarcal. La ideología de la construcción social y cultural del amor es patriarcal y capitalista, por eso amamos todos así, y no de otra manera. La buena noticia es que el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además creo que tiene un hermoso y noble potencial revolucionario.
En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie. Es el único remedio para luchar contra la soledad del individualismo, y es la única cura posible ante las enfermedades de transmisión social (homofobia, lesbofobia, transfobia, xenofobia y racismo, misoginia, machismo, clasismo, gordofobia, etc.).
En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie
Frente al paraíso romántico individual que nos promete el amor eterno, somos muchas los que seguimos deseando alcanzar la utopía colectiva, aquella en la que todos nos salvamos creando redes de cooperación y ayuda mutua.El capitalismo nos quiere aislados, de dos en dos, en niditos de amor en los que nos permanecemos muy ocupados sosteniendo inútiles luchas de poder, tratando de adaptar los mitos del romanticismo patriarcal a la realidad sin mucho éxito.
El capitalismo patriarcal nos quiere celosos, monógamos, posesivos, amargados, miedosos, con complejos e inseguridades, y sumergidos en las guerras románticas, entretenidos en el diseño de estrategias que nos sirvan para retener al otro, para enamorar al otro, para dominarlo y hacerlo nuestro. El patriarcado neoliberal nos quiere divididos en dos grupos, y nos hace creer que hombres y mujeres somos muy diferentes, pero complementarios. Somos mitades que si se juntan, forman una unidad perfecta.
En realidad estas milongas románticas sirven para que asumamos como natural esta forma de organizarse en jerarquías de manera que unos pocos dominen al resto. Sólo que en lugar de luchar contra los pocos que tienen el poder, los medios, las tierras, los bancos, y los puestos de poder, lo que el capitalismo quiere es que nos entretengamos mejor en hacer la guerra permanente contra nosotras mismas, y entre nosotras.
Si lo pensáis bien, cuanto más tiempo y energía malgastamos en estas batallas, menos dedicamos a la lucha por nuestros derechos fundamentales. Cuanto más insatisfechas estamos, más queremos escapar de la realidad que no nos gusta, por eso nos encantan los deportes de riesgo, la fiesta, las drogas naturales y las de diseño, las legales y las ilegales, los viajes exóticos, las novelas y películas románticas.
En esto consiste el romanticismo patriarcal: ya en el siglo XIX se vio que los románticos en lugar de cambiar colectivamente la realidad que no les hacía felices, preferían construir su propio paraíso del amor, perderse en ensoñaciones, escribir poemas y cuentos muy trágicos o muy lindos. Y al final como la realidad nunca casaba con sus sueños, y su amor no era correspondido, después de quejarse mucho en sus obras artísticas se pegaban un tiro para pasar al olimpo de los mártires románticos, esos seres sensibles y extraordinarios incapaces de aceptar un rechazo o de asumir la realidad. Nada de querer lo mejor para la sociedad de su tiempo: los románticos querían su droga del amor, y vivían felices soñando con la llegada al paraíso, ese lugar en el que una sola persona cubrirá todas nuestras necesidades emocionales y materiales, ese espacio el que seremos felices para siempre.
Y sin embargo, no todo el mundo se aísla y malgasta su tiempo en buscar su media naranja para salvarse a sí mismos. Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor, y soñamos con poder parar la maquinaria de la explotación a la que estamos sometidos los humanos, los animales y la naturaleza. Sabemos que podemos organizarnos económica, social y políticamente de otra manera, y que nuestras relaciones podrían mejorar o cambiar si nos lo trabajamos individual y colectivamente.
Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor
Somos unos pocos, pero somos cada vez más. Leemos libros y blogs, nos apuntamos a talleres, lo trabajamos en nuestras asambleas, lo convertimos en tema de tesis doctoral, lo compartimos con nuestros grupos de amiga y amigos… vamos buscando la manera de querernos más y mejor, de expandir el amor en forma de redes de afecto, de construir relaciones en red que funcionen bajo los principios de la solidaridad, la cooperación, la empatía, y la ayuda mutua.
Si nos quieren compitiendo entre nosotros, peleando por los escasos recursos, explotados por unos pocos, y echándonos la culpa los unos a los otros, el camino para salir de la barbarie no es la salvación individual, sino la colectiva. Juntos somos mejores, y hoy, que me levanté optimista, me di cuenta de que somos cada vez más los que estamos apostándole al amor solidario, y a la amor compañero: un amor en el que cabemos todas y todos, sin exclusiones y sin violencias.
Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.
El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen… Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo, y sirve no sólo para practicarlo en la fábrica, en la oficina, en la asamblea, además sirve también para la pareja.
El amor compañero en pareja consiste en juntarse libremente para compartir la vida el ratito o los ratitos que queramos estar juntos. No se construye como el amor romántico desde el interés o la necesidad, sino desde la libertad y las ganas de estar juntos. En el amor compañero no se firman contratos esclavizantes ni se hacen promesas irreales de futuro: se disfruta como se disfruta la amistad, en el aquí y el ahora.
Yo concibo el amor compañero como una forma de relacionarse libre de violencia, y de machismo. Lo construyo con mi pareja trabajándome mucho por dentro, y se vive mucho mejor sin sentimientos de posesividad, sin celos, sin miedos y sin obsesiones. Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntos, de cuidarse mutuamente.
El amor compañero se expande y se multiplica, y da para abastecer a todo el entorno de los enamorados, nunca se encierra en sí mismo. No importa si es monógamo o poliamoroso, que permanezca estable o vaya cambiando, no importa si es entre dos o si hay más participantes, lo importante es que la relación esté llena de amor del bueno.
El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y muy buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo, y en el de todos los cuerpos de las personas a las que nos unimos para compartir y disfrutar. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo. En ella se comparte la responsabilidad de la anticoncepción y la reproducción, se trabaja en equipo, se aprende en compañía.
En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de cambio ni una transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse, no son dos cosas diferentes.
Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismos derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntos, y podemos seguir queriéndonos durante la ruptura, y después.
No se pierde en tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular: el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad.
El compañerismo es, pues, una forma de relacionarse con la gente igualitariamente, sin jerarquías, sin dominación ni sumisión, sin sufrimientos, sin dependencias. Es una forma de relación que construimos con los amigos y las amigas: también podemos hacerlo con la pareja.
Cuesta mucho, creo que sobre todo les cuesta mucho a los hombres, porque en la cultura patriarcal los compañeros son siempre otros hombres. Las mujeres se representan siempre solas, sin amigas, ni hermanas, ni madre, ni primas, ni vecinas, ni compañeras de grupo, de casa o de trabajo. Los hombres en cambio valoran mucho sus amistades con otros hombres, y en la adolescencia y la juventud jamás consideran que nosotras seamos sus iguales. Somos gente rara, somos distintas, somos inferiores, somos misteriosas, y sólo se relacionan con nosotras para follar, porque una chica no es una persona digna de ser tu amiga, es una cosa a la que conquistar, usar y tirar.
Ese es el machismo más rancio que impide a los hombres disfrutar del amor compañero con otras mujeres. Por eso es tan importante derribar los prejuicios y los estereotipos: tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de desobedecer los mandatos de género, de pensar juntos el tema del amor, de desmontar y desmitificar el amor, de cuestionarnos a nosotras mismas y cuestionar la cultura del amor en la que hemos sido educadas.
Yo soy optimista, creo que desde que terminé mi tesis sobre el amor romántico, cada vez siento que somos muchos escribiendo, debatiendo, usando la imaginación, y reconstruyendo el amor. Queremos liberarnos del masoquismo romántico, de las relaciones infernales, de los miedos, los odios y las guerras, los sacrificios, los sufrimientos, las etiquetas, las jerarquías, las dicotomías, los estereotipos mandatos de género, los egoísmos, y la violencia. Y creo que es un trabajo apasionante el poder hacerlo en pareja, y a solas, y con la gente.
Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, bisexuales ni gais se salvan, también tienen que trabajárselo como las heteras. No vamos a borrar de un plumazo todo lo que heredamos de nuestros ancestros porque despatriarcalizarse requiere de mucho trabajo: tenemos que dejar de etiquetar y generalizar, tenemos que dejar de utilizar el pensamiento binario y empezar a utilizar el pensamiento complejo para poder entender todos los patriarcados que nos habitan.
Gracias a ese trabajo de desmontar el romanticismo patriarcal, podemos fabricar nuestras propias herramientas para aprender a querernos bien. Sería más fácil si de pequeñas recibiésemos educación sexual y emocional para aprender a expresar y gestionar nuestros sentimientos, para aprender a disfrutar con la diversidad, para aprender a relacionarnos en igualdad. Si nos enseñasen en la escuela a aprender a relacionarnos desde el buen trato y el respeto mutuo, a desaprender todas las estructuras, y a desaprender la violencia romántica.
Si en las escuelas pudiésemos analizar la realidad desde una perspectiva crítica, cuestionaríamos todos los mitos con los que nos seduce el romanticismo patriarcal. El objetivo es que nos creamos todo el cuento, y nos entretengamos en soñar un paraíso individual con el que olvidarnos del mundo.
Para no caer en la estructura machista del romanticismo, tenemos que contarnos otros cuentos, darle la vuelta a las historias, imaginar otros finales felices posibles, eliminar los príncipes azules y las desvalidas y sumisas princesas rosas, crear personajes potentes que muestren la complejidad y la diversidad de nuestro mundo. Creando nuevos personajes, podremos conocer otros modelos de masculinidad y feminidad y tendremos más herramientas para cuestionar el modelo hegemónico basado en la guerra de los sexos.
La educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad,
Esta educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad, para aprender a decirnos adiós con amor, para aprender a construir relaciones igualitarias libres de violencia y de machismo. Con estas herramientas podremos construir enormes redes de afecto para hacer frente a la pobreza, a la precariedad, a la explotación. Esas redes serían una forma de resistencia frente a un sistema que no es capaz de asegurar nuestro bienestar ni garantizar nuestros derechos más básicos.
Para poder organizarnos mejor, para relacionarnos de otra manera y transformar el mundo en el que vivimos, tenemos que trabajarnos los patriarcados que nos habitan. Liberarnos de la necesidad de dominar a los demás, aprender a convivir con la gente que nos rodea, aprender a querernos sin poseernos, aprender a unirnos y separarnos con amor. Necesitamos nuevas estructuras emocionales, nuevos modelos amorosos, nuevas formas de amarnos que nos permitan relacionarnos horizontalmente, sin jerarquías, sin estructuras de dominación ni sumisión. Necesitamos más amigas, más amigos, y menos enemigos. Necesitamos dejar a un lado a la soledad, multiplicar la gente a la que queremos, ensanchar el concepto de amor, sacarlo a las calles y las plazas, a los lugares de trabajo, al barrio, al estadio de fútbol, al concierto, a la asamblea….
En resumen, necesitamos con urgencia un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje.
Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque sólo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás. Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfrutar más del amor y se vive mejor… Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero., hay que celebrarlo siempre.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
entrar...
Queridos hombres ✨
Sabes que...
" que cuando entras en una mujer, en realidad estás dentro de otro ser humano, estás dentro de ella?
Alguna vez te has dado cuenta de lo sagrado que es esto?
Que esto es lo más cercano a la unidad que alguna vez vas a experimentar, y que ella tiene este regalo para ti...
Que puedes volver al útero y al punto de la creación...
Que puedes plantar las semillas de la creación también...
Que cuando la dejas, ella siente la separación mientras te tira físicamente y la dejas vacía...
Que ser permitido dentro de ella es un regalo, un honor, algo sagrado, y que es tu trabajo saber, respetar y honrar esto...
Que su corazón está conectado a sus relaciones sexuales, y cuando quieres entrar en sus relaciones sexuales, también entras en su corazón...
Que ella siente todo cuando entras en ella, ya que toda tu energía está siendo aprobada y dentro de ella. Por lo tanto, tienes la responsabilidad de entrar con la transparencia de tus intenciones, ya que ella sentirá todas las formas en que podría usarlo para evitar sentir su propio dolor o emociones. Tienes que ser consciente y consciente de por qué estás entrando en ella, y con lo que la estás llenando...
Tener sexo con ella es activar la unión cósmica de la energía femenina y masculina, una reunión sagrada de polaridades, y que no tiene nada que ver con llegar a un orgasmo, duradero lo suficiente, el tamaño, o ...
Realmente se trata de ir profundo, pero no ir profundamente dentro de ella, ir profundamente dentro de ti mismo, conocerte a ti mismo, y cuanto más profundo eres capaz de entrar en ti, más profundo puedes entrar a una mujer también..."
maravillosamente Escrito por Zoe Johansen
-----
Sabes que...
" que cuando entras en una mujer, en realidad estás dentro de otro ser humano, estás dentro de ella?
Alguna vez te has dado cuenta de lo sagrado que es esto?
Que esto es lo más cercano a la unidad que alguna vez vas a experimentar, y que ella tiene este regalo para ti...
Que puedes volver al útero y al punto de la creación...
Que puedes plantar las semillas de la creación también...
Que cuando la dejas, ella siente la separación mientras te tira físicamente y la dejas vacía...
Que ser permitido dentro de ella es un regalo, un honor, algo sagrado, y que es tu trabajo saber, respetar y honrar esto...
Que su corazón está conectado a sus relaciones sexuales, y cuando quieres entrar en sus relaciones sexuales, también entras en su corazón...
Que ella siente todo cuando entras en ella, ya que toda tu energía está siendo aprobada y dentro de ella. Por lo tanto, tienes la responsabilidad de entrar con la transparencia de tus intenciones, ya que ella sentirá todas las formas en que podría usarlo para evitar sentir su propio dolor o emociones. Tienes que ser consciente y consciente de por qué estás entrando en ella, y con lo que la estás llenando...
Tener sexo con ella es activar la unión cósmica de la energía femenina y masculina, una reunión sagrada de polaridades, y que no tiene nada que ver con llegar a un orgasmo, duradero lo suficiente, el tamaño, o ...
Realmente se trata de ir profundo, pero no ir profundamente dentro de ella, ir profundamente dentro de ti mismo, conocerte a ti mismo, y cuanto más profundo eres capaz de entrar en ti, más profundo puedes entrar a una mujer también..."
maravillosamente Escrito por Zoe Johansen
-----
sábado, 17 de noviembre de 2018
Amigos del alma
Casa rosada, noviembre 17,2018
Lo mejor de estar con una amiga donde son las almas las que acuden al encuentro es...
es la estela que deja.
Estar con el o ella se torna en una celebración
serena, natural, como si no estuviera pasando nada especialmente importante.
Pero todo no acaba cuando te despides sino que empieza la segunda parte,
quizás más profunda y nutridora.
La estela.
No en todo momento es una estela limpia y clara,
quizás hay tonos densos de apego, al principio,
ya estás echando en falta cuando el encuentro se va acabando.Ya te encuentras planeando el próximo encuentro
Se torna Denso, eres consciente del riesgo.
Aún así lo asumes.
Sueltas.
Hace tiempo que asumiste todo tipo de dolor.
Crees.
Ya se verá.
Lo importante es que te centras en lo ecos. Reveladores.
Sigues todas las pistas porque sabes que todas están llenas de contenido.
Aquel libro del que hablaste, o escuchaste;
aquel capítulo de tu vida que apareció, sin saber por qué,
o de la suya.Aquella canción que evoca recuerdos insalvablesCarcajadas de risa ante la realidad que supera la ficción...Miradas pausadas con mucho de silencio y nada de palabrería.
Un amigo, o amiga del alma es por sobre todo un maestro- espejo
es el Espejo,
cuando estás en su compañía , la Presencia y la Consciencia toman cuerpo
y cara.
Y dejan su estela.
En su compañía, te sientes en la Claridad, o al menos en sus aledaños.
Como si el mundo, las situaciones, las experiencias, fueran nítidas.
Y se revela la vacuidad del dolor, donde no hay nada,
vacío, sin cuerpo.
Las 8 preocupaciones mundanas, y mil más que hubiera,
desaparecen.
Contemplas la expansión de la libertad.
La libertad,
la confianza absoluta,
la entrega.
Un amigo, o amiga almica
es el Espejo que te refleja
libre, segura y en paz
Lo refleja todo, sin excepción.
Que dulce,se torna aún la mano,
la mirada,
la palabra, el silencio
la presencia
de un amigo, espiritual.
A veces creo que es todo lo que la vida entrega a manos llenas.
Gracias milLili.
Enviado desde mi iPad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
inspirada en Riokan monje zen y poeta
El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...
-
El acto de barrer ¿Acaso hay algo más sencillo que barrer el suelo? Cuando prestas demasiada atención a tus acciones, o eres demasiado cuida...
-
La mirada poética puede resemantizar y por tanto sublimar todo lo que observa hasta lograr la proeza de que lo que antes parecía una trivial...
-
El silencio, tan lleno. Los sonidos del silencio. El tren que pasa, algún golpe de viento suave, un pájaro al vuelo, los crujidos de la casa...




