soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

martes, 6 de abril de 2010





Lokah Samastah Sukhino Bhavantu


Que todos los seres en todos los lugares sean felices y libres,


y que todas mis palabras, pensamientos y acciones contribuyan de algún modo


a la paz y felicidad de todos.



Echemos un vistazo a cada una de las palabras de este mantra, que se usa como invocación: Lokah: ubicación, reino, todos los universos que existen


samastah: todos los seres que comparten ese espacio


sukhino: cimentados en la felicidad y el gozo, libres de sufrimiento


bhav: el estado divino, o estado de la existencia en unidad


antu: que así sea, así debe de ser (antu es un sufijo que aquí transforma este mantra en una oración poderosa).



Esta oración la podemos practicar cada día. Nos recuerda que nuestra relación con todos los seres y objetos debe de ser en beneficio mutuo, si es que deseamos la felicidad y liberarnos del sufrimiento. No hay felicidad verdadera y duradera que pueda provenir de causar sufrimiento a otros. No hay libertad verdadera y duradera que pueda provenir de coartar la libertad a otros. Si decimos que deseamos que todos los seres sean felices y libres, entonces debemos de cuestionar todo lo que hacemos en nuestra vida diaria, qué comemos, qué compramos, cómo hablamos e incluso cómo pensamos.



Karma quiere decir "acción". Incluye todas las acciones de pensamiento, palabra y obra. La ley del karma dice que a cada acción, corresponde una reacción. Albert Einstein nos recordaba la ley del karma cuando dijo que el espacio es curvo. Cualquier cosa que sea arrojada en él tendrá –inevitable y ultimadamente- que encontrar el camino de vuelta a su punto de partida. Por tanto debemos de ser muy cuidadosos en lo que elegimos pensar, decir y hacer, porque nuestras acciones llegarán a pedirnos cuentas en su debido momento.



Quizás para algunos de nosotros esto es algo que sea difícil de digerir, pues nuestra cultura de esclavitud, violencia y negación nos ha condicionado ya en demasía. Nos han dicho una y otra vez que no es necesario tomar responsabilidad de nuestras acciones, y que nuestras acciones individuales no importan tanto en el agregado, y mucho menos a nivel individual. En los EEUU hay una respuesta habitual que se da cuando alguien confronta o cuestiona las acciones de otra persona "¡Es un país libre!" Libre en términos legales, sí, pero ¿hacia dónde nos llevan nuestras acciones? Nuestras acciones son de hecho el factor más importante y decisivo para forjar la experiencia de nuestro mundo futuro.



Nuestro comportamiento actual hacia los animales asegura nuestro sufrimiento en el futuro. Al elegir comer carne, huevos y lácteos, privamos a seres vivos de la felicidad y la libertad que tanto añoramos para nosotros mismos, la misma que rara vez podemos alcanzar. Estos avisos se pueden encontrar ya hace miles de años en textos como el Yoga Sutra, cuyas enseñanzas son tan relevantes hoy en día como en esa época. Todos tejemos nuestra enredada telaraña kármica y seguramente acabaremos enmarañados en ella, pues la experiencia de nuestra realidad es producto de nuestros pensamientos. Si al cantar, pronunciar o incluso pensar en las palabras lokah samastah sukhino bhavantu incluyéramos a todos los animales con los que compartimos el planeta (incluidos los que usamos como alimento) y los consideráramos entonces en el concepto de "todos los seres", podríamos entonces empezar a crear el tipo de mundo en el que deseamos vivir: un mundo con bondad.



Las prácticas de yoga nos pueden guiar en la dirección apropiada y hacia un estilo de vida compasivo, que toma en cuenta la felicidad de otros. El primer paso para entender el vínculo entre la forma en la que tratamos a los demás y nuestra propia felicidad y liberación es empezar a ver los aspectos más profundos que nos puede rebelar la práctica de yoga.



-Sharon Gannon, adaptación del libro Yoga &Vegetarianism


liliana posso
namaste

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