soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

viernes, 6 de junio de 2014

la gracia del yoga

La Gracia del yoga

Eso que conmueve, que estremece, que llega, toca y ensancha y te revela que eres uno y el mismo con todos los seres y con la vida. Sentí la Gracia del yoga brillar ayer en Madrid en dos experiencias muy diferentes. Escribe Pepa Castro/Yoga en Red.

Freeyoga
Ayer estuvimos en la megaclase de yoga de la Plaza Mayor, convocada por una marca comercial (Free Yoga by Oyshio). Entre 2.000 y 2.500 personas seguimos, durante casi dos horas, la práctica, guiada de una forma correcta y ajustada a la ocasión -yoga tradicional para todos los niveles de práctica- por Xuan-Lan Trinh.
A uno le puede gustar más o menos la idea de este tipo de eventos espectaculares, pero lo que es seguro es que hacen de “efecto llamada” para muchas personas que no se asomarían al yoga de otro modo. Y ayer, insisto, se mostró cómo es una clase de yoga de una manera respetuosa y real.
Para mí fue una experiencia hermosa. Es tan verdad que el yoga crece en la intimidad como que su gracia se siente multiplicada cuando se practica en grupo. Esa energía de la que tanto hablamos, generada por un profundo estado de concentración de cientos de personas bajo el sol, irradia bienestar, paz y alegría de vivir. Y ayer la sentimos muchas personas en la Plaza Mayor.

La Vida Divina

Por la tarde acudimos al Centro Sivananda, en plena celebración del ‘Festival La Vida Divina: Sencilla y Directa. Otra multititudinaria clase de yoga reparador a cargo de Gopala y, como colofón a un bonito día de yoga compartido, concierto de Sri Venugopal Goswami, maestro del yoga de la devoción -Bhakti Yoga Acharya-  y de la recitación musical.
SIVANANDA
Y de nuevo sonrió la Gracia. No hay palabras ni explicaciones posibles; es así. Reconocimiento absoluto a este maestro iniciado en la interpretación del Srimad Bhagavatam (una de las más antiguas escrituras mitológicas de la India) en el templo Radha Raman de Vrindavan, tradición que ha pasado de padres a hijos durante 500 años. Reconocimiento a su entrega, a su devoción, a la calidad de su música y de los músicos que le acompañan, a su arte.
Lluvia de Arte puro sobre nosotros, gracias a Sri Venugopal Goswami, y de Gracia, esa emoción profunda de amor que asciende en ti, que vibra y equilibra y cuando cesa ya no eres quien eras antes.
tomado de la revista : yogaenred.

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