soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

lunes, 23 de noviembre de 2015

Que impide ser constante en la practica del yoga

La frase “Voy a ir a yoga” es más popular que “Practico yoga”. 

Aunque millones de personas practican yoga a diario y se benefician de ello, son much@s quienes van y vienen por epocas a la practica disciplinada y regular. . ¿A qué se debe esto? A que es complejo transformar el pensamiento en acción cuando son ellos quienes tienen  el control de nuestra vida. 

Santosha
Y no sólo pasa con aquellas personas que quieren volver y no lo hacen. También ocurre con los practicantes que,  habiéndose beneficiado y siendo conscientes de los muchos efectos positivos del yoga, crean un estado de costumbre en sus mentes que los lleva a abandonar la práctica, para luego volver al estado de la partida.
El impedimento reside en la mente, y sus manifestaciones son la pereza, la tendencia a aplazar y, las múltiples justificaciones como:  el no tener tiempo,  que  a veces se torna  aburrida, que si es muy exigente, que si es muy suave, que si muy difícil, que si  es cara,  que si es muy temprano, o...muy tarde, no poder dejar de estar conectados a rutinas inútiles, no poder dejar de cuidar  a alguien, y muchas más excusas.
La mente crea unas estructuras muy fuertes que son  difíciles de cambiar. Cuando Pensamos:  “Quiero  ir a yoga” es porque en alguna parte de nuestro ser sabemos que debemos hacerlo, que nos va a ayudar, que nos va a hacer bien, ya sea porque nos lo recomiendan o,  porque hemos sentido los beneficios de la practica internamente.
Pero las cadenas creadas por el tiempo en la mente son tan fuertes que nos cuesta dar el paso de
re-comenzar y continuar practicando una actividad que nos ha ido  transformando hasta el punto de ayudarnos a resolver problemas antiguos muy arraigados en nuestra conducta y muy nocivos para nuestro bienestar.
Ciertas tendencias  sociales e individuales nos van llevando a determinados estados, sin darnos cuenta. El estrés, el sedentarismo, el trabajo, la crianza de los hijos, el consumo de televisión o excesivo uso de los dispositivos de comunicacion, la inactividad física en pos de utilizar más aún la mente para hablar y comer en exceso y muchos otros malos hábitos, ayudan a la mente a construir unas prisiones de las cuales no podemos salir. Una vez allí, la mente sabe que trayendo a nuestra presencia ciertas ideas ,todo el  ser se va sometiendo a ellas, recreando  los hábitos, y...degradando nuestra salud lenta y paulatinamente.
Cuando decimos “Voy a hacer yoga”, al instante siguiente la mente trae unos pensamientos compensatorios y nos da a elegir un sinfín de excusas, hasta que alguna funciona y volvemos al estado anterior al primer pensamiento. Así, permanecemos en el lugar tóxico que la mente necesita para seguir teniendo el poder sobre todo nuestro Ser.
Y ¿por qué la mente se resistiría a que practiquemos yoga?  Porque a través y mientras se están realizando las posturas con la respiración consciente, se desactiva la mente, se modera y contiene su influencia sobre el Ser y así es posible realizar  acciones para que otros aspectos de nuestro Ser más completo se puedan manifestar, como por ejemplo las emociones o la creatividad.
Por lo tanto, si sentimos la necesidad de re-comenzar a practicar yoga y observamos que no podemos pasar de la frase “Voy a hacer yoga” o “Tendría que hacer yoga”, o que llevamos meses queriendo continuar cotidianamente sin éxito, deberíamos observar todo el proceso,  que ocurre a nivel mental cuando nos proponemos retomar esta practica  que nos va a hacer bien desde diferentes puntos de vista.
Si la clase es muy lenta o muy fuerte, si los compañeros no me gustan, si me da pereza aprender a desarmar los traumas de mi vida, si cualquier otra actividad tóxica gana el pulso a nuestra práctica de yoga, debemos entender que son todas excusas y pretextos  creadas por la mente para evitar que nuestro espiritu se manifieste libremente, aun sabiendo que debemos hacer algo para estar mejor, aun siendo conscientes de que hay cosas en nuestra vida que no nos gustan, que deberíamos cambiar, aun sabiendo que el yoga nos traera beneficios.
la practica de Yoga desactiva las estructuras mentales ayudándonos a entender estos procesos, a través de cada postura, de la  respiración con presencia a través de la relajacion y luego de la meditación.
 Esta actividad milenaria es capaz de revolucionar todo nuestro Ser hasta conseguir, poco a poco, transformarlo mermando las cadenas mentales que nos atan a los hábitos nocivos para dar paso a la conciencia, a la libre voluntad y a la sabiduría que reside en todos y cada uno de los Seres humanos.
Por ello, aplazar una y otra vez la practica  no apoya ni ayuda a reparar el  equilibrio interno , es dejar que los pensamientos sigan gobernando nuestra vida, alejándonos de un equilibrio natural que nos asegura la serenidad el equilibrio y la armonia.
adaptado por Liliana posso.
Pablo Rego. Profesor de Yoga.

lunes, 9 de noviembre de 2015

hojas de otoño

Las he mirado correr, volar, hacer giros
como una algarabía de críos jugando.
Muchas hojas con alas mudando el color,
sin percibirlo, en su afán por vivir
 sin pensar en mañana.
Hete ahí, que el mañana llegó y perdieron
el verde, lo dejaron adherido al tronco
 del árbol que las cobijó.

Enredadas salieron, se elevaron, cayeron y volvieron a izarse
una vez y otra vez mientras dejaban como rastro su verdor.
Las observo alfombrando los céspedes, las aceras,
los charcos y hasta las ramas llorosas.
Todo lo ocupan las locas hojas ya amarillentas,
algunas enrojecidas , otras vainilla
sin aromar, otras...otras ni están de trituradas por
el bamboleo del viento a ráfagas que las llevó,
primero en volandas "pá" conquistarlas y luego huyó.
Queridas mías: ya os amo yo entreveradas, varadas también
sin timonel ni timón, así, como pasto para la tierra que cíclica
y callada espera la mutación reincidente, el devaneo otoñal
que deja sabia, grato mantillo, perduración...
Amo esa hoja en concreto, la que ha quedado rezagada
en la alberca, flota muy cerca de unos cálamos.