soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

lunes, 31 de agosto de 2009

enseñanzas para la vida


GURDJIEFF RELATA QUE:


Cuando mi padre se estaba muriendo, yo contaba sólo nueve años. Él me llamó para que me acercara a su cama y me susurró al oído:- Hijo mío, no te puedo dejar mucho, no son cosas mundanas. Pero tengo algo que comunicarte, algo que mi padre me dijo cuando estaba en su lecho de muerte. A mí me ha ayudado tremendamente, ha sido mi tesoro. Tú eres todavía mu joven, quizás no entiendas lo que te voy a decir, pero guárdalo, recuérdalo.


Un día, cuando seas mayor, quizás puedas entenderlo. Se trata de una llave: abre las puertas de grandes tesoros. Gurdjieff, por supuesto en ese momento no pudo entenderlo, pero aquello cambio toda su vida. Y su padre le dijo algo muy sencillo.


Dijo:-Cuando alguien te insulte, hijo mío, dile que por veinticuatro horas meditaras sobre ello y después volverás y le responderás.


Gurdjieff no podía creer que aquella fuera una llave tan maravillosa. No podía creer que: "Esto es algo tan valioso que haya que recordarlo.


" Y a un niño de mueve años se le puede perdonar... Pero se le quedo grabado, no pudo olvidarlo. Cuando recordaba a su padre, recordaba lo que le había dicho.


Y Gurdjieff cuenta que: " El meditar en ello durante veinticuatro horas me ha aportado las más grandes percepciones sobre mi ser. A veces encontraba que el insulto era correcto, que eso es lo que yo soy. Así que iba a la persona y le decía: "Gracias, tenias razón. Lo de ayer no fue un insulto, fue la mención de un hecho. Me llamaste estúpido. LO SOY.""O algunas veces sucedía que meditando veinticuatro horas llegaba a saber que aquello era una mentira absoluta.


Pero cuando algo es mentira, ¿por qué ofenderse? Así que ni siquiera iba a decirle a la persona que aquello era mentira. Una mentira es una mentira. ¿Para que molestarse?...Poco a poco, observando, meditando Gurdjieff fue haciéndose más y más consciente de sus reacciones, dejando de un lado las acciones de los demás.


Extracto del Libro de la Sabiduría de Osho. Gurdjieff: Filosofo y escritor de origen caucásico, 1877-1949

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