soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

sábado, 12 de septiembre de 2009

la atenta compasion


La esencia del Zen es la atencion. Nacio con ese encargo.

Ello nos exige a los practicantes la disciplina de la quietud, la paciente y amorosa espera de quien desea la liberacion de todas las programaciones mentales de todos los seres, que diariamente les someten. para que, abandonadas las sombras, respiren el fulgurante aliento de la luz.

Ademas la respiracion es contagiosa desde la entrega abandonada y desasida, del respirar, hasta la apertura ampla e infinita del exhalar. se trata de un movimiento doble: el vaiven descendente y ascendente, de cuya acompasada armonia y atencion aguda deviene el soplo de vida.

los practicantes Zen conocen en su propia carne las dificultades que sus congeneres tienen para respirar y acceder a la luz; por eso, a impulsos de su aliento y a impulsos de su compasion, les aplica la respiracion boca a boca. Y, su secreto reside en la pasion , la rebosante y atenta

com-pasion que emana quien se sabe unido a todo el universo.

Aromas del Zen, Rafael Redondo.

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