soy guia

Si una pequeña palabra mía puede aliviar una vida. Si una pequeña canción mía puede aligerar una carga. Dios me ayude a decir la pequeña palabra y a tomar mi pequeña canción y soltarla en un hermoso valle para que resuene su eco.

efectos...

Creedme si os digo que era un instrumento desafinado.
Me sorprendo de lo que estoy descubriendo:
quien habita dentro de mí.
Zazen me lo está haciendo saber.
"Sencillamente sentarse" extrae los aromas profundos de mi ser.
Soy un sencillo instrumento por donde la vida se asoma.
Mi voz se conjuga con el otro que escucha, que comparte.
tengo el Corazón abierto dispuesto a la plegaria.
Vida qué hermosa eres.
Tanawa

flotando....fluyendo

flotando....fluyendo
En el silencio que no depende de la
ausencia de ruidos,
tiempo y lugar
desaparecen dejando el sabor de una
Presencia, única y entrañable, que
ilumina cada momento.


Ese silencio no necesita ser buscado, sólo
requiere la apertura incondicional nuestra
aceptando la expresión divina que
en ella se manifiesta.

Es como volver a casa
al final de un día agotador y descubrir que
esa calma tan ansiada nos estaba esperando,
que nos recibe llenándonos de sosiego y
paz
tomado del blog: en meditacion

cuando muera

por Thich Nhat Hanh

Palabras de Thay el día de su 86 cumpleaños:
Cuando muera, no quiero que construyáis una estupa y pongáis mis cenizas dentro de ella.
No me gustaría. Es un desperdicio de tierra.
Pero si insistís en construir una estupa, os dejo una linea para inscribir sobre ella:
"No hay nada aquí dentro".
Y si seguís insistiendo, os dejo otra linea más:
"Tampoco hay nada afuera".

COLOMBIA

COLOMBIA

Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.

Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría.

Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.

Sigue meditando, pero transfórmate en el camino.

siembra

siembra

ATIENDETE

ATIENDETE
ESCUCHA EL SILENCIO

domingo, 13 de marzo de 2011

el beneficio cotidiano al practicar yoga


Reconociendo nuestro cuerpo.

Una de las experiencias mágicas del yoga es nuestra capacidad cada vez mayor de calmar la mente y sentir el cuerpo y el mundo nuevamente. Con la práctica cotidiana nos encontramos celebrando como las hojas crujen por los vientos de agosto, las nuevas flores asomando prudentemente en nuestro jardín deslumbrándonos con sus aromas y colores, el viento hablándonos entre los pinos y el sabor de la guayaba fresca en nuestra boca. Aprendemos a caminar como si fuese la primera vez. En plena relajación advertimos la caricia de la brisa en nuestra piel, escuchamos agudamente el sonido del canto de los pájaros, el balanceo rítmico de nuestra respiración en el vientre, los pequeños detalles de la vida aparecen vibrantes y armónicos, al mismo tiempo y sin perturbarnos escuchamos el rodamiento de los carros, el murmullo del vigilante y su gran pitada advirtiendo su presencia a los transeúntes.

La psicología transpersonal tuvo la ardua empresa de ayudarme a habitar de nuevo el cuerpo, a reconocer el punto Hara como el conductor de la energía femenina en el desarrollo de mi existencia.

Gracias a su trabajo he ido descubriendo el valor de los instintos, la elocuencia de la sexualidad y la gracia de la sensualidad, la necesidad de respetar las motivaciones y los impulsos básicos de la vida física. La represiva sociedad victoriana me había forjado a partir de signos de negación del cuerpo. De otro lado La herencia del cristianismo de la Edad Media habían devaluado el cuerpo y los instintos a favor del espíritu y la razón. Durante siglos algunos de los padres de la cristiandad temerosos y ascéticos promulgaron la mortificación de la carne como el camino para evitar el pecado.

Actualmente puedo evidenciar como la sociedad post moderna y repleta de tecnología ignora la sabiduría del cuerpo.

En la vida moderna el cuerpo se ha convertido en una maquina para vivir, en el objeto de una atención sanitaria basada en premisas económicas, del dopaje con esteroides y la cirugía estética. Son cuerpos sometidos ahora a nuevas mortificaciones mientras esperan atrapadas en los atascos de trafico, trabajando hacinados en cubículos, bajo luz artificial, alimentándose con comida basura y entreteniéndose con el solitario en el compu. En la noche invitando a la TV estupidizante. Se ha perdido la conexión con el mundo natural, con la vida instintiva. Por desgracia cuando se ignora el cuerpo; el mismo se hace “atender” a través de diversos síntomas. Si no se tiene una conexión física sana aparece la falta de vitalidad, los dolores crónicos y enfermedades relacionadas con el estrés. Las úlceras, colitis, presión sanguínea alta, infartos, fibromialgia, hernias de disco, depresión e inconformidad con el peso del cuerpo.

Con la práctica regular de yoga el cuerpo humano se considera enormemente valioso, porque proporciona las condiciones necesarias para alcanzar la libertad y la verdadera felicidad. Para ello debemos poner ATENCION PLENA al cuerpo. Sentadas, caminando, comiendo, o simplemente moviéndonos debemos cultivar la atención. Descubrir que nuestro cuerpo responde a la atención plena aunque nuestra mente esté confusa. Es preciso al profundizar en la práctica cotidiana del yoga abordar la alimentación sana y respetuosa con todos los seres vivos. De lo contrario nos resultaran dolorosas e imposibles de realizar posturas de mayor exigencia.

Aprendamos a abrazar con respeto a nuestro cuerpo.

Namaste. Liliana posso

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